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27/6/09

s2t2 -Se busca alimentador de piojos

Se busca alimentador de piojos

de Genciencia de Sergio Parra

Los piojos se alimentan de sangre humana. Así que una oferta de trabajo consistente en solicitar a alguien que sirva para alimentador de piojos es, cuando menos, macabra. Algo así como presentarse en el castillo de Drácula con la misma predisposición que uno acude a donar sangre.

Pero el trabajo existe. Y tiene que ver con la Segunda Guerra Mundial y con las matemáticas.

Pero, antes que nada, empecemos por conocer un poco más a los piojos. Estos bichitos que tan buenos ratos nos han hecho pasar de niños en el colegio (¿recordáis lo mal que olía la colonia para piojos o la estigmatización que uno sufría cuando corría la voz de que estabas contaminado?), son parásitos exclusivos del hombre.

Charles Nicolle, de Instituto Pasteur de París, descubrió en 1909 que los piojos transmiten el agente patógeno del tifus. La alta mortalidad de una de sus variantes, el tabardillo o tifus exantemático, ha sido una de las pesadillas más dantescas de la humanidad. Sobre todo entre los ejércitos, debido a la falta de higiene. Los piojos, tan diminutos, a veces diezmaban a más ejércitos que la propia artillería enemiga. Basta con echar un vistazo a la conquista de Granada, la Atenas de Pericles, la retirada de los ejércitos napoleónicos de Rusia o las dos guerras mundiales del siglo XX.

Ahora saltemos hasta principios del siglo XX, a la universidad de Lwów, en Polonia. Allí imparte clases de biología un tal Rudolf Weigl. También tenía a cargo un laboratorio donde logró desarrollar, poco antes de que estallara la Segunda Guerra Mundial, una vacuna eficaz contra el tifus.

La importancia de su investigación era tan respetada por todos que Weigl gozaba de unos privilegios sorprendentes para ser polaco. Por ejemplo, durante la ocupación alemana, los nazis dieron permiso a Weigl para que tuviera una radio. Este hecho cobra mayor importancia cuando sabemos que si se descubría a alguien con una radio éste era condenado a muerte.

Su vacuna fue famosísima en el gueto de Varsovia. Wladyslaw Szpilman, cuya historia de supervivencia en el gueto convirtió Roman Polansky en la película El pianista, contó que el doctor Weigl era en el gueto tan famoso como Hitler. Aunque por razones diametralmente opuestas, claro.

Pero para desarrollar tan importante vacuna, Weigl tenía unas necesidades propias de un vampiro famélico. Para criar los piojos necesarios para sus experimentos, requería de sangre humana. Así que, desde el otoño de 1941 hasta el final de la ocupación alemana en julio de 1944, una persona muy especial se presentó en la laboratorio de Weigl para que los piojos se alimentaran de él.

Fue Stefan Banach, un matemático polaco, autor entre otras cosas dela paradoja de Banach-Tarski: la posibilidad de fabricar un rompecabezas tridimensional de un total de ocho piezas, las cuales, combinadas de una determinada manera, formarían una esfera completa y rellena (sin agujeros) y, combinadas de otra manera, formarían dos esferas rellenas (sin agujeros) del mismo radio que la primera. Es decir, una paradoja que contradice nuestras nociones de geometría básica.

Pero quizá su mayor aportación al hombre, lejos del ámbito de las matemáticas, fue dejarse comer por los piojos. Una tarea tan esperpéntica que requiere un post para ella sola. Mañana desvelaremos sus secretos.


Uno se pregunta por qué un matemático puede haber decidido un día que se va a emplear como amamantador de piojos. La respuesta es bien sencilla: durante la ocupación nazi, estar empleado en el instituto de Weigl condecía cierto grado de protección contra los arrestos arbitrarios y las deportaciones a los campos de concentración.

Y es que la Gestapo prefería no tratar demasiado con personas que accidentalmente pudieran contagiarles el tifus.

Los empleados como alimentadores de piojos, pues, gozaban de cierto rango y todos ellos llevaban una identificación bien visible emitida por laOficina del Comandante en Jefe del Ejército Alemán. Hecha la ley, hecha la traimpa, Weigl salvaba así a muchos profesores de la universidad e intelectuales de las garras nazis: empleándolos como alimentadores de piojos.

Como alimentar a los piojos ocupaba apenas una hora al día, el resto del tiempo, la universidad de Lwów podía seguir adelante, escamoteando la pretensión nazi de convertir Polonia en una nación de esclavos en la que no existiera la enseñanza universitaria. De este modo, entre piojo y piojo, se organizaban cursos universitarios clandestinos.

Pero ¿cómo funcionaba el proceso para alimentar a los piojos?

Tal y como lo refiere Antonio J. Durán en Pasiones, piojos, dioses… y matemáticas:

Consistía en pequeñas cajas de madera (4 × 7 × 1 cm.) selladas con parafina para evitar la fuga de los insectos; una de sus caras, protegida por una puertecita, era de una malla finísima que sólo permitía a los piojos asomar la cabeza para alimentarse. En estas cajas se depositaban entre 400 y 800 larvas, junto con unos hilos de lana para que depositaran los huevos cuando crecieran. Entre 7 y 11 de estas cajas se colocaban, sujetas con una banda elástica y con la puertecita abierta, sobre las piernas de los alimentadores; según Szybalski: “Los hombres se solían colocar las cajitas en sus pantorrillas, aunque las mujeres preferían colocárselas en los muslos para ocultar después las marcas rojizas bajo la falda. Después de una sesión alimenticia de 30 a 45 minutos, no sólo los intestinos del piojo sino su cuerpo entero parecía un balón, puesto que cada insecto ingiere una cantidad de sangre igual a su peso”.

Es decir, que gracias a que muchos profesores e intelectuales permitían que un puñado de piojos se les adhiriera a la pantorrilla para chuparles la sangre, la ciencia, el pensamiento y, por supuesto, las matemáticas de Banach, pudieron seguir adelante en una Polonia asediada por la censura.

O dicho de modo más poético: se dejaban chupar la sangre para que nadie les chupara la mente. Y gracias a ello, hoy podemos disfrutar de la aportación intelectual del matemático Stefan Banach, incluida la paradoja de Banach-Tarski.

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22/6/09

s2t2 -Vice-Presidents of the United States

Vice-Presidents of the United States: John Adams (1789-1797), Thomas Jefferson (1797-1801), Aaron Burr (1801-1805), George Clinton (1805-1812), Elbridge Gerry (1813-1814), Daniel D. Tompkins (1817-1825), John C. Calhoun (1825-1832), Martin Van Buren (1833-1837), Richard M. Johnson (1837-1841), John Tyler (1841), George Dallas (1845-1849), Millard Fillmore (1849-1850), William R. King (1853), John C. Breckinridge (1857-1861), Hannibal Hamlin (1861-1865), Andrew Johnson (1865), Schuyler Colfax (1869-1873), Henry Wilson (1873-1875), William A. Wheeler (1877-1881), Chester A. Arthur (1881), Thomas A. Hendricks (1885), Levi P. Morton (1889-1893), Adlai E. Stevenson (1893-1897), Garret Hobart (1897-1899), Theodore Roosevelt (1901), Charles W. Fairbanks (1905-1909), James S. Sherman (1909-1912), Thomas R. Marshall (1913-1921), Calvin Coolidge (1921-1923), Charles G. Dawes (1925-1929), Charles Curtis (1929-1933), John N. Garner (1933-1941), Henry A. Wallace (1941-1945), Harry S. Truman (1945), Alben W. Berkley (1949-1953), Richard Nixon (1953-1961), Lyndon B. Johnson (1961-1963), Hubert Humphrey (1965-1969), Spiro Agnew (1969-1973), Gerald Ford (1973-1974), Nelson Rockefeller (1974-1977), Walter Mondale (1977-1981), George H. W. Bush (1981-1989), Dan Quayle (1989-1993), Al Gore (1993-2001), Dick Cheney (2001-(current)).
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19/6/09

La Matanza de los Españoles

a Matanza de los Españoles

Ilustración del siglo XVII de la caza de ballenas en Islandia.

Fue un extraño suceso ocurrido en Islandia en 1615 y aunque los motivos no están nada claros, el caso es que de los 80 tripulantes (vascos en su mayoría) de tres balleneros que salieron de San Sebastián, 31 murieron a manos de los islandeses quienes recuerdan aquel hecho con el nombre de Spánverjavígin que significa precisamente eso… “La matanza de los españoles”.

Se sabe que por lo menos desde 1613 los balleneros vascos cazaban por aguas de Islandia siendo los primeros que lo hacían por esas latitudes. Se sabe también que aunque los islandeses no estaban acostumbrados a ver barcos tan grandes como los balleneros lo que les causó cierto estupor inicial, las relaciones que se entablaron entre ellos, sobre todo comerciales, fueron muy cordiales. Tanto es así que para entenderse usaban una jerga mezcla de vasco e islandés.

Glosario con algunas palabras en vasco-islandés. (Siglo XVII). Imagen ampliada.

Todo iba viento en popa hasta que en Septiembre de 1615, cuando los tres balleneros se disponían a partir hacia España después de una buena temporada de caza, una gran tempestad se desató haciendo embarrancar las tres naves. La mayoría de los marineros pudieron ponerse a salvo y decidieron que lo mejor era buscar algún lugar donde poder pasar el invierno y buscar el modo de volver a casa en el verano siguiente.


Y aquí es donde el asunto comienza a enturbiarse y no precisamente por falta de fuentes, al contrario. El problema es que existen dos versiones (ambas islandesas) que se contradicen. Una versión habla de una ley islandesa que prohíbe a los comerciantes extranjeros pasar el invierno en Islandia. La razón de esto es que los comerciantes sin nada que hacer sólo causan problemas. Esta ley, más algún rumor de desórdenes provocados por los españoles, provocó que el mandamás del lugar, el alguacil Ari Magnússon, solucionara el problema de la forma más contundente posible, acabando con todos los españoles que pudiera.

Los españoles se habían dividido en varios asentamientos diferentes y el alguacil atacó dos de estos emplazamientos acabando con la vida de 17 balleneros en uno y de 13 en otro. El resto de las tripulaciones logró huir en su mayoría y se conoce, por ejemplo, el caso de 15 de ellos que lograron secuestrar un barco inglés y escapar con él.


También está la versión de Jón the Learned (Jón el letrado) quien cuenta que realmente lo que ocurrió es que hubo ciertas desavenencias comerciales y que algunos islandeses se negaron a pagar unas justas deudas contraídas con los vascos. Casualmente, uno de esos deudores era el alguacil quien abusando de su poder se agarró a la ley y a esos rumores, posiblemente infundados, para liquidar (literalmente) el asunto con los españoles.


Sea lo que fuere lo que pasó, el caso es que 31 personas fueron asesinadas y prueba de ello es que el Spánverjavígin está considerado como la primera y única masacre ocurrida en Islandia.

Más en:

Wikipedia.

Balleneros vascos alrededor de Islandia. (pdf)

El asesinato de los españoles en 1615. (pdf)

(NOTA: Apenas existen referencias de este asunto en español. Todos los enlaces son en inglés, pero si alguien maneja un islandés fluido, pues… ¡ánimo! :-D )

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16/6/09

s2t2 -La Cifra General. El (In)descifrable Código de Felipe II

a Cifra General. El (In)descifrable Código de Felipe II

Carta manuscrita de Felipe II

Famoso es el caso de la máquina Enigma que codificaba los mensajes de los alemanes y que trajo de cabeza a los aliados hasta que estos fueron capaces de “romper” la clave. Pues algo parecido a los alemanes, salvando las distancias claro, le ocurrió 400 años antes a Felipe II cuando su sistema de codificación de mensajes secretos, llamado La Cifra General y que el soberano creía indescifrable, fue “reventado”.

Aunque en esta ocasión no lo descifró una máquina como en la II Guerra Mundial, ni tampoco fue por medio de la magia negra como creía Felipe II, sino que fue un hombre, un matemático francés llamado François Viéte.

Conocida es la manía de Felipe II por la discreción y el secretismo y no en vano su red de espías, cuyos oídos abarcaban desde las Filipinas a las Américas pasando por Europa, era tan temida por sus enemigos como podían serlo los Tercios. Por eso, para comunicarse con los miembros de su gobierno en el extranjero, el rey usaba en sus cartas La Cifra General, un complicado sistema de codificación considerado por los expertos como uno de los mejores de su tiempo.

Felipe II recibiendo embajadores en El Escorial

La cifra General se componía de tres partes. Un vocabulario de sustitución donde cada letra podía ser sustituido por un signo a escoger entre varios.

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Un silabario para cifrar grupos de dos o tres letras.

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Y un diccionario para la codificación de términos comunes.

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Felipe II comenzó a tener la mosca tras la oreja cuando, algunas veces, sus enemigos se adelantaban a sus planes de un modo casi premonitorio, aunque confiado en lo inviolable de su clave la continuó usando hasta 1590, año en que se le despejaron todas las dudas. En ese año, el rey francés Enrique IV, hizo pública una carta codificada de un miembro del gobierno español dirigida a Felipe II donde se detallaba la trama para desplazar a Enrique IV del trono. El rey español no daba crédito a que persona humana hubiera sido capaz de descifrarla por lo que sólo podía haberse conseguido por medio de la magia negra y la hechicería. Por este motivo, Felipe II no dudó en quejarse de ello ante el Papa. El padre Feijoo cuenta así lo sucedido.

Habiéndose interceptado en Francia, cuando ardían las guerras de la Liga, algunas cartas de España, escritas con caracteres voluntarios, en que se añadía la precaución de variar diferentes alfabetos dentro de una misma carta, lo que parece hacía absolutamente imposible la inteligencia a quien no tuviese la clave[...].

Muchos juzgaron esta hazaña, y no sin alguna verisimilitud, superior a toda humana industria, y según refiere Jacobo Augusto Thuano, los Españoles dieron algunas quejas en Roma, de que los Franceses usaban de artes diabólicas para penetrar sus secretos. Pero la verdad era, que no había intervenido en este negocio más diablo que un espíritu de rara comprensión, y sutileza, ayudado de una aplicación infatigable; pues se cuenta de este raro hombre, que algunas veces sucedió estarse tres días con sus noches embelesado en sus especulaciones Matemáticas, sin comer, ni dormir, salvo un brevísimo reposo que tomaba, reclinándose sobre el brazo de la silla”.


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El espiritu de rara compresión del que habla el padre Feijoo es François Viéte, matemático francés considerado uno de los precursores de la álgebra, que simplemente a base de matemáticas, trabajo y paciencia consiguió quebrantar la “indestructible” cifra general.

Relacionado: Mensajes cifrados en la antigüedad

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Más en:

http://www.ciencianet.com/vieta.html

http://www.cripto.es/museo/felipeii-1556.htm (NOTA: Según esta página, de la que he sacado las imágenes del código, el primero en romper la cifra general fue Triphon Benicio. Apenas existen referencias sobre esto y las pocas que hay parecen ser todas de la misma fuente. Por el contrario, son numerosas las referencias que apuntan a Viete como el que logró descifrarlo.)

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15/6/09

Caricaturas de Guerra

Caricaturas de Guerra

¡Cómo voy a llegar a dictador si nadie me ayuda!

A primera vista, uno diría que humor y guerra parecen dos términos contrapuestos y totalmente incompatibles, pero nada más lejos de la verdad. La capacidad que tiene el humor de amortiguar y suavizar las situaciones más críticas le confiere un extraño poder. Con el humor puedes tratar los más escabrosos temas y atacar a tu contrincante de una forma mucho más fácil más asimilable, fácil de entender y efectiva que con otros medios.

Por eso, durante y antes de la guerra, las viñetas de innumerables humoristas gráficos de uno y otro bando estaban que echaban humo. Y no era para menos ya que la situación era explosiva.

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Caricatura de publicación alemana de 1930. Fue motivada por un discurso de Hitler donde decía que cuando el Nacional-Socialismo alcanzara el poder en Alemania iban “… a rodar cabezas”. El dibujante fue un poco vidente al adivinar el salvaje que se avecinaba.

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Caricatura alemana de 1930 donde se le acusa de romper la promesa que hizo de seguir un camino legítimo(legal) a su llegada al poder.

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Hitler y Mussolini “convencen” a Francia para que firme el armisticio.(1940)

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El monstruo insaciable de Hitler ha devorado a media Europa.

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El siguiente es Gran Bretaña. Pero según se ve, también tiene tenazas para defenderse. (1940)

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“No hay lugar donde el monstruo pueda esconderse”

Caricatura soviética de 1945, muy próxima al fin de la guerra.

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“¿Qué es un ario? Un ario es hermoso como Goebbels”

Pero no sólo era Hitler el blanco de caricaturistas. También Goebbels, mano derecha de Hitler fue retratado. Y la verdad es que muy ario no parece. ¿No?

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Aquí Mussolini arranca las alas de unas mariposas que son Croacia, Albania… Pero llega la inevitable invasión de Italia.

“¡Intenta arrancar las alas de estas mariposas, Benito!

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Pero los buenos humoristas, también saben reírse de ellos mismos. Esta viñeta inglesa representa la paliza que le están dando los U-Boot alemanes a una flota aliada que Churchill y Roseevelt tratan de reanimar.

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Naturalmente también había dibujantes adeptos al nazismo. En esta ilustración infantil, las fuerzas del eje entran en Londres.

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“Sigue así Mr. Churchill y siempre estaremos juntos haciendo negocios.” (1939)

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El presidente Roseevelt lee la lista de víctimas y su mujer le pregunta:

-¿Hemos perdido muchos dolares, Delano?

-No te preocupes Eleanor, sólo pagamos con vidas humanas.

(Publicado en un boletín de la SS en 1943)

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“Pues sí, mi querido soldadito francés, ¿no te parece que hacemos buena pareja?”.

Pregunta el flemático ingles al francés que pedalea. Un intento de crear discordia entre británicos y franceses.

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Y no podía faltar la crítica a los judíos. ¡Pinchados! dice la viñeta para representar las potencias “enganchadas” por los judíos.

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Y para terminar este curiosos dibujo que tuvo mucho éxito. Se hizo con la intención de repartirlo como juguete entre los niños de los países ocupados, pero acabó popularizándose también entre los soldados y civiles adultos.

Era el puzzle de los cinco cerdos. Doblando de una manera especial la hoja de los cuatro cerdos, aparecía el quinto.

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Relacionada: Una Viñeta Premonitoria.

Caricaturas sacadas de esta página, esta y esta otra.

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9/6/09

s2t2 -El Juicio a Sócrates

El Juicio a Sócrates

En año 399 a.C. Sócrates, uno de los más famosos filósofos de todos los tiempos, fue acusado de “corromper a los jóvenes y falta de creencia en los dioses ancestrales”. Aunque en realidad, su único delito fue el de decir lo que pensaba y esto, siempre levanta ampollas incluso entre sociedades tan liberales para la época como lo era la ateniense.

Sócrates fue juzgado en Atenas, ciudad de donde era originario y a la que amaba profundamente. Su juicio se celebró al modo ateniense, que no sabría decir si era justo o no, pero en donde por encima de todo primaba la democracia.

El método para elegir jueces y jurados era complicado. Todos los años se elegían 6.000 ciudadanos (sacados de entre las 10 tribus) que debían de estar disponibles para ser miembros del jurado. A cada uno de ellos se le entregaba una pieza de bronce (pinakion) que llevaba inscrito su nombre y un sello oficial.Los jurados lo formaban un número mínimo de 201 personas aunque podía llegar a estar constituido hasta por 2.001 personas. (Ese +1 era para evitar los empates).

Pinakion con nombre y sellos.

En el caso de Sócrates, el jurado lo formaban exactamente 500 personas (ignoro porqué en este caso el número es par) que fueron seleccionados el mismo día del juicio por medio del Cleroterion.


Reconstrucción de un Cleroterion. Los pinakion con los nombres se metían en las ranuras y luego por medio de un juego de bolas blancas y negras que se iontroducían por el embudo de la izquierda, se seleccionaban las columnas. Los nombres de esas columnas serían los miembros del jurado.


Trozos de Cleroterion encontrados en Atenas.

Esto se hacía así porque al no saberse los nombres hasta el último momento evitaba que ninguna de las partes pudiera sobornar o coaccionar a algún miembro del jurado.

Los atenienses no tenían la figura de fiscal y cualquier ciudadano podía acusar a otro (en caso de que menos del 20% del jurado votara culpable, el acusador debería pagar fuertes multas. Así se evitaban falsas acusaciones). El acusador de Sócrates fue Meleto poeta y fanático religioso quien, como dije, lo acusaba de corromper a la juventud y de impiedad (falta de creencia en los dioses) acusaciones muy serias pues se castigaban con pena de muerte. Lo peregrino de algunos diálogos del juicio, dejan claro que detrás de esas acusaciones también debían de existir razones políticas o personales contra Sócrates.

[...]Lo que has dicho, Sócrates, son sólo insinuaciones -rebate Meleto-. Defiéndete más bien de la acusación de corromper a los jóvenes.

- ¿Y cómo piensas, Meleto, que puedo corromper a los jóvenes?

- Diciéndoles que el Sol es una piedra y que la Luna está hecha de tierra - responde Meleto.

- Creo que me has confundido con otro: los jóvenes pueden leer todo eso cuando lo deseen, comprándose por una dracma los libros de Anaxágoras de Clazomene en cada esquina del ágora.

- ¡Tú no crees en los dioses! -grita Meleto, poniéndose de pie y amenazándolo con el dedo índice- ¡Tú crees sólo en los Daímones!

- ¿Y quiénes serían éstos? -pregunta Sócrates sin perder la compostura.- ¿Hijos malvados de los dioses? Así pues, afirmas que no creo en los dioses sino sólo en la existencia de los hijos de los dioses. Es como decir que creo en los hijos de los caballos, pero no en los caballos.

Clepsidras (relojes de agua). Se usaban para medir los tiempos de intervención. Se disponía de unos seis minutos por turno.

A pesar de todo, se celebró una primera votación. La votación era secreta y para eso utilizaban unas piezas circulares llamadas psephos. Cada jurado tenía dos de estas, una con la varilla central maciza (inocente) y otra hueca(culpable). Por orden, uno a uno, pasaban delante de dos urnas, en la primera debían de dejar el veredicto y en la segunda la otra pieza.Así no se sabía cual dejabas en cada urna.

Psephos usados para votar. Las varillas huecas significaba culpable.

El resultado de la votación fue el de culpable por un estrecho margen. (280 - 220) Sócrates debía morir. La conmoción en la sala es general y como era costumbre se le dice al acusado que proponga él una pena alternativa. Sócrates con cierto tono de guasa responde:

¿Una pena alternativa? ¿Y qué he hecho para merecer una pena? Durante toda la vida he descuidado mis intereses personales, mi familia y mi casa. Nunca he aspirado a mandos militares ni a honores públicos. No he participado en conjuras ni en otras formas de sedición. ¿Qué penas corresponden a quien ha hecho esto? No quisiera equivocarme, pero creo tener derecho sólo a un premio, el de ser alojado y mantenido en el Pritaneo a expensas del Estado.

Por lo visto con los atenienses bromitas las justas y un clamor de enfado invadió la sala. Sócrates trató de arreglar el desaguisado:

De acuerdo, de acuerdo, mis queridos conciudadanos: me hago cargo de que me habéis entendido mal. Algunos han tomado mi sentido de la justicia por un acto de arrogancia. Pero decidme con franqueza: ¿qué podría haber propuesto como pena? ¿La cárcel? ¿El exilio? ¿Una multa en dinero? ¿Y qué multa podría pagar yo, que nunca he enseñado por dinero? Como mucho, estaría en condiciones de ofrecer una mina de plata.

La cantidad ofrecida no debió de ser del agrado del respetable y de nuevo las palabras del filósofo fueron tomadas por otra ofensa haciendo aumentar los gritos de quienes protestaban. Finalmente se resolvió hacer otra votación y esta vez el resultado fue contundente; 360 votaron culpable y 140 inocente.

Creo que merece la pena destacar este pequeño resumen de las palabras finales de Sócrates al conocer su definitiva sentencia.

Ciudadanos atenienses , temo que hayáis asumido una gran responsabilidad ante la Polis. Era viejo, bastaba con esperar y la muerte habría llegado por sí misma, de modo natural. Actuando así no tenéis ni siquiera la seguridad de haberme castigado. ¿Sabéis por ventura qué es morir? Con seguridad, una de estas dos cosas: o un caer en la nada, o trasmigrar a otra parte. En la primera hipótesis, creedme, la muerte podría ser una gran ventaja, no más dolores, no más sufrimientos; en el segundo caso, en cambio, tendría la suerte de encontrarme con muchísimos personajes excepcionales. ¿Cuánto pagaría cada uno de vosotros por hablar cara a cara con Orfeo, con Museo, con Homero o con Hesíodo? ¿O con Palamedes y con Ayax de Telamón que murieron ambos por haber sido tratados de manera injusta? Pero ha llegado la hora de partir, yo a morir y vosotros a vivir. Quién de nosotros ha tenido mejor destino es oscuro para todos, menos para los dioses.

Fue llevado a la cárcel donde sería ejecutado a la mañana siguiente por medio de cicuta.

Prisión en el ágora de Atenas. Posiblemente en la que fue encerrado Sócrates y donde murió.

Sus amigos sobornaron a los guardias y le prepararon la huida pero él se negó pues parecería más culpable además de que, según dijo, no sería capaz de vivir lejos de su querida Atenas. Su última noche la pasó acompañado de sus buenos amigos entre los que se encontraba Platón.

La muerte de Sócrates, por Jacques-Louis David

Cuentan que esa noche Sócrates se empeñó en aprender una complicada melodía para tocar con la flauta. Sus amigos se lo recriminaban y le decían que para qué iba a perder su última noche de vida en algo tan complicado. Sócrates muy serio les contestó:

¿Para que va a ser? Para aprenderla antes de morir.


Busto de Sócrates. Tenía cara de ser bonachón y algo guasón. ¿Verdad? ;-)

Más en:

El juicio de Sócrates (Wiki)

Heliea (Tribunal supremo de Grecia) (Wiki)

Citas de Sócrates. Breve y enriquecedora lectura muy recomendable (Wikiquote)

Apología de Sócrates (Platón)

Apología de Sócrates (Jenofonte)

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6/6/09

s2t2 -13 Rue del Capitolino

13 Rue del Capitolino

Restos de un gran bloque de viviendas  en la colina del Capitolino en Roma

Cuando pensamos como y donde vivían la gente en la antigua Roma, normalmente imaginamos preciosas villas, elegantes domus o suntuosos palacios para las clases pudientes y pequeñas casuchas de una planta o tal vez dos para las clases más bajas. Sin embargo esto no es del todo así.

En la ciudad de Roma hubo cientos de miles de personas que vivieron en  enormes bloques de pisos, con más de cuatro plantas de altura,  y que conformaban grandes comunidades de vecinos al más puro estilo de la 13 Rue del Percebe.

Fueron miles las viviendas de este tipo que existieron en la ciudad de Roma. Recibían el nombre de “insulae” y se calcula que en ellas habitaban una media de 40 personas por bloque.

Construcción de una pared de una vivienda.

En un principio se construían con una especie de adobe, pero se prohibió este material por ser presa fácil para el fuego pasándose a construir con hormigón romano (opus caementicium) una mezcla de cal, arena, guijas, cascotes y piedras ligeras que luego se forraba de piedra o ladrillo.

Paredes de hormigón con las diversas formas de forrarlo.

Las proporciones que podían alcanzar estas construcciones era considerable y después del gran incendio del año 64 d.C. se tuvo que limitar por ley su altura, no pudiendo pasar de los 21 mtrs. Sin embargo no se hacía mucho caso de esta limitación y por ejemplo se habla en documentos de la insulae felicula, un mini-rascacielos de viviendas que es descrito como uno de los mejores miradores de Roma.

Maqueta de la ciudad de Roma. El gran edificio del centro que sobresale de los demás, es una recreación de como pudo ser el insulae felicula

La planta baja de estos edificios estaba ocupada por locales comerciales (tiendas, tabernas…).

Reconstrucción de la planta baja de la casa de Diana en Ostia. Se observan los locales abiertos a la calle con su mostrador. Por las escaleras se podía subir a un pequeño almacén en la parte superior.

Mientras que las dos plantas siguientes la conformaban viviendas de varias habitaciones, con comedor, cocina, etc. Según se ascendía, las viviendas iban perdiendo categoría siendo las de las plantas superiores, en su mayoría, apartamentos de una sola habitación.

(Imagen ampliada)

Reconstrucción del edificio del Capitolino (Foto cabecera). Los techos eran abovedados para mejor soportar el peso de las plantas superiores. La cornisa corrida que se puede ver era de obligada construcción tras el gran incendio. Por ella era más fácil el acceso para bomberos. También se obligó a que hubiera una distancia mínima de tres metros entre edificios.

El retrete en los pisos de las primeras plantas solía ser individual, aunque también existían comunales. En los pisos superiores no existía retrete, ni agua, por lo que debían ser lugares bastante insalubres para vivir.

Reconstrucción de retrete privado. El agua iba al alcantarillado si era posible o a un pozo negro que se vaciaba regularmente.

Esto no es una escobilla. Esta esponja atada a un palo era lo que se usaba como papel higiénico. No quisiera poner ciertas imágenes en cabeza de nadie, pero tengo que decirlo… la esponjita solía ser de uso compartido.

La cocina, los pisos que la tenían, era sencilla, equipada con un fregadero y un pequeño fogón, aunque no parece que hubiera chimeneas, así que el humo saldría por la ventana.

Reconstrucción de una cocina. A la derecha  (con su esponjita en el cántaro :-) ) se encuentra el retrete. Se instalaba ahí para compartir el sistema de desagüe.

En el comedor se ponía el triclinium.

Este triclinium pertenece a un comedor exterior de verano y es por eso que está hecho en obra. Se encuentra en Herculano.

Reconstrucción de una cena privada en un típico comedor romano.

En otras habitaciones había divanes, aunque es difícil diferenciar si se usaban como camas o simplemente para reposar.

Divanes y una cuna carbonizados hallados en Herculano.

Pero lo que nunca faltaba en ninguna vivienda romana ya fuera rica o pobre, era el Lararium. Un altar donde se situaban los Lares (protectores del hogar) y losPenates (guardianes de la despensa). En la mayoría de los casos se colocaban en una estanteria o en un hueco de la pared pero también se construían muebles-altares.

Armario con Lararium encima. Encontrado en Herculano.

Visto en el libro:

La Ciudad Antigua de Peter Connolly

Ilustraciones:

Peter Connolly.

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