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9/7/09

Wilma Glodean Rudolph - Venciendo a la adversidad


Wilma Glodean Rudolph - Venciendo a la adversidad


Wilma Rudolph




Wilma Glodean Rudolph nació en Clarksville, Tennesee, el 23 de junio de 1940, en el seno de una prolífica familia: era la vigésima de veintidos hermanos. Sus padres, Ed y Blanche Rudolph, eran gente honesta y trabajadora, pero eran muy pobres.

Wilma fue un bebe prematuro y al nacer pesaba menos de dos kilos. Además la segregación racial impidió que Wilma y su madre fueran atendidas en el hospital local, ya que solo estaba para los blancos.

Finalmente logró sobrevivir, pero su infancia estuvo plagada de enfermedades: sarampión, paperas, escarlatina, neumonía doble, y finalmente, antes de cumplir los cinco años, la poliomelitis dejó su pierna izquierda paralizada. El médico le dijo a sus padres que no volvería a caminar, ya que no existía una curación para esta enfermedad.

Sus padres no se dieron por vencidos, y la llevaron al Meharry Hospital, un hospital de la Universidad Fisk en Nashville, a unos 70 kilómetros de donde ellos vivían. La madre de Wilma la llevaba hasta allí dos veces por semana para hacer rehabilitación, y lo hizo durante dos años, hasta que finalmente Wilma pudo caminar con ayuda de una abrazadera de metal en su pierna. A partir de ahí pudo seguir haciendo los ejercicios su propia casa.

Todos sus hermanos y hermanas la ayudaron mucho en esta epoca dificil para ella, y le dieron animos para ser fuerte y trabajar para recuperarse del todo. Finalmente a los 12 años pudo caminar con total normalidad, sin usar muletas, ni aparatos ortopédicos ni nada.

A causa de no poder caminar Wilma Rudolph no acudió a la escuela como los demás niños hasta los siete años. Hasta entonces le llevaban las tareas a casa para que pudiera seguir el ritmo. Cuando por fin acudió a las clases, tuvo que sufrir las burlas de sus compañeros por llevar un aparato ortopédico.

Precisamente en 1947 las escuelas de los estados sureños fueron segregadas, y los estudiantes negros y blancos debían asistir a escuelas separadas. Aunque los negros pagaban los mismos impuestos que los blancos, sus escuelas estaban mucho peor financiadas y eran muchisimo peores, teniendo menos libros, profesores, aulas y materiales.

Cuando iba al instituto, el Burt High School, Wilma siguió el ejemplo de su hermana mayor Yolanda y empezó a jugar al baloncesto, deporte en el que destacó, llegando a ganar el campeonato escolar del estado de Tennessee. Tambien empezó a participar en carreras de pista, donde ganaba casi siempre.

Cuando tenía 15 años conoció a Ed Temple, que por esa epoca era entrenador del equipo de atletismo de la Universidad Estatal de Tennessee, y que fue el descubridor del enorme potencial de Wilma Rudolph para las pruebas de velocidad. A partir de ese momento empezó a entrenar con él, pese a que Wilma aun iba al instituto.

Su progresión fue tan espectacular, que con solo 16 años logró clasificarse en los trials de Seattle para competir en los Juegos Olímpicos de Melbourne 1956, donde participó en los 200 metros y en los relevos 4 x 100 metros. Fue el miembro más joven del equipo norteamericano de atletismo en esos Juegos. En los 200 metros no logró clasificarse para la final, pero en la prueba de relevos logró su primera medalla olímpica, al acabar en tercera posición, detras de Australia y Gran Bretaña. El equipo de Estados Unidos lo formaban por este orden Mae Faggs, Margaret Matthews, Wilma Rudolph e Isabelle Daniels.





Tras acabar el instituto, en 1957 recibió una beca para ir a la Universitad Estatal de Tennessee, donde tenía a Ed Temple de entrenador. Wilma se convirtiría en la mejor velocista del mundo en esos años, aunque en 1958 tuvo tiempo para ser madre de una niña, Yolanda.

En los Juegos Panamericanos de 1959 celebrados en Chicago, fue segunda en los 100 metros y oro en los relevos 4 x 100. Ese año tambien consiguió ganar su primer título de campeona de Estados Unidos en 100 metros, que ganaría tres veces más (1960, 61 y 62). En 1960 ganó su único titulo nacional de 200 metros.

La competición de su vida fueron los Juegos Olímpicos de Roma 1960, donde logró subir a lo más alto del podio en tres ocasiones. En los 100 metros lisos se impuso por tres décimas a la británica Dorothy Hyman. En la final de 200 metros batió por cuatro décimas a la alemana Jutta Heine. El tercer oro le llegó a través del relevo 4 x 100 metros, junto a sus compañeras Martha Hudson, Lucinda Williams y Barbara Jones, que establecieron un nuevo record mundial con 44.4



Roma 1960 - Final de 100 metros, Wilma Rudolph

Roma 1960 - Final de los 100 metros. Oro para Wilma Rudolph (calle 3), plata para la
británica Dorothy Hyman (calle 2) y bronce para la italiana Giuseppina Leone (calle 6)



Roma 1960 - Final de 100 metros, Wilma Rudolph

Roma 1960 - Final de los 100 metros desde otra toma



Roma 1960 - Dorothy Hyman, Wilma Rudolph y Giuseppina Leone

Roma 1960 - Podium de los 100 metros
(I-D) Dorothy Hyman, Wilma Rudolph y Giuseppina Leone



Roma 1960 - Final de 200 metros, Wilma Rudolph

Roma 1960 - Final de los 200 metros. Oro para Wilma Rudolph (calle 1), plata para la alemana
occidental Jutta Heine (calle 5) y bronce para la británica Dorothy Hyman (calle 4)



Roma 1960 - Wilma Rudolph y Jutta Heine

Roma 1960 - Jutta Heine felicita a Wilma Rudolph tras su victoria



Roma 1960 - Dorothy Hyman, Wilma Rudolph y Jutta Heine

Roma 1960 - Podium de los 200 metros
(I-D) Dorothy Hyman, Wilma Rudolph y Jutta Heine



Roma 1960 - Relevos 4x100 metros, Wilma Rudolph

Roma 1960, Final de Relevos 4x100 metros. Wilma Rudolph



Roma 1960 - Wilma Rudolph, Lucinda Williams, Barbara Jones y Martha Hudson

Roma 1960, relevos 4x100 metros. Equipo de Estados Unidos ganador
(I-D) Wilma Rudolph, Lucinda Williams, Barbara Jones y Martha Hudson





Wilma Rudolph

Wilma Rudolph con las tres medallas de oro ganadas en Roma: 100, 200 y relevos 4x100 metros



Era la primera mujer norteamericana en ganar tres medallas de oro en una misma olimpiada. Tras su victoria fue recibida en el Vaticano junto al resto del equipo de EEUU por el Papa Juan XXIII

Tras regresar de los Juegos convertida en una heroína nacional se celebró un desfile de bienvenida en su ciudad natal, Clarksville, en el que participaron negros y blancos sin ninguna segregación, en contra de lo que era habitual. El desfile de homenaje a Wilma Rudolph se recuerda como el primer acontecimiento multirracial que se llevó a cabo en esta ciudad.

Ella se comprometió además a participar en todas las protestas que se hicieran hasta acabar con las injustas leyes de segregación racial que imperaban en el Sur.

Tras los Juegos de Roma siguió compitiendo a gran nivel. En 1961 participó en una gira por diversos países de Europa, donde tenía muchísimos fans. Los franceses la llamaron 'La Perle Noire', y los italianos 'La Gazella Nera'.



Wilma Rudolph, Nueva York 1961

Wilma Rudolph durante una competición en el Madison
Square Garden de Nueva York (17 Feb. 1961)



Wilma Rudolph, 1961

Recibida en la Casa Blanca. Wilma Rudolph, acompañada por su madre, habla con el
presidente John F. Kennedy y el vicepresidente Lyndon Johnson (14 de abril de 1961)



Wilma Rudolph, 1961

En una cafetería de la TSU está Wilma Rudolph junto al boxeador
Cassius Clay y al saltador de longitud Ralph Boston (1961)



Precisamente en esta gira consiguió igualar en Moscú el récord mundial de 100 metros con 11.3 y cuatro días más tarde logró batirlo en Stuttgart, donde hizo 11.2, convirtiendose en la mujer más rapida del mundo sin discusión. Ese año 1961 recibió el Sullivan Award, el premio más importante que se concede en Estados Unidos al mejor atleta del año.

En 1962 y pese a tener solo 22 años, decidió retirarse del atletismo. Su despedida fue en un encuentro atlético entre Estados Unidos y la Unión Soviética que tuvo lugar en las instalaciones de la Universidad de Stanford. Allí Wilma ganó en los 100 metros y en los relevos 4 x 100 m.

Posteriormente se dedicó a luchar por la igualdad de la comunidad afroamericana estadounidense y por la integración de la mujer dentro del mundo del deporte, así como ayudar a los jovenes de las barriadas pobres.

En 1963 fue elegida como como embajadora de buena voluntad en los Juegos de la Amistad celebrados en Dakar, Senegal.

También en 1963 se casó con Robert Eldridge, su novio desde el instituto, y con él ya había tenido una hija llamada Yolanda en 1958. Tuvieron otros tres hijos: Djuanna (1964), Robert Jr. (1965), y Xurry (1971). Más tarde se divorciaron.



Wilma Rudolph, 1969

Wilma Rudolph con sus tres hijos Yolanda, Djuana y
Robert en el aeuropuerto de Nashville (1969)



Tras su retirada de las pistas regresó a vivir a Clarksville, y tras acabar sus estudios universitarios dio clases en la escuela donde había estudiado de niña, y además fue entrenadora de atletismo en el instituto. Sin embargo la vida en una ciudad pequeña y tan conservadora le resultaba aburrida.

Posteriormente vivió en diversos lugares como Indiana, Maine o Detroit, donde trabajaba de entrenadora. Tambien la llamaban de muchas escuelas y universidades para que fuera a dar charlas y conferencias, e hizo de comentarista deportiva para la televisión.

En 1967 el vicepresidente Hubert Humphrey la invitó a participar en un programa llamado "Operation Champion", dedicado a promover la practica del deporte entre los jóvenes de los ghettos de las grandes ciudades.



Wilma Rudolph, 1978

Imagen de 1978 durante una cena homenaje en la TSU. Sentados están el entrenador Ed
Temple y Wilma Rudolph. De pie están Wyomia Tys y Edith McGuirre, junto al rector de la
TSU Frederick Humphries



También puso en marcha la Fundación Wilma Rudolph, dedicada a ayudar a los jovenes a traves del deporte, dandoles entrenamiento gratuito y organizando competiciones.

En 1977 publicó su autobiografía, titulada "Wilma Rudolph on track", que tuvo bastante éxito. Basándose en ella, la cadena NBC hizo una película para la televisión titulada "Wilma", y donde el papel protagonista lo interpretaba la actriz Shirley Jo Finney. Como curiosidad decir que un joven de 18 años llamado Denzel Washington debutó como actor en esta película, haciendo del marido de Wilma, Robert Eldridge.



Florence Griffith-Joyner y Wilma Rudolph

Florence Griffith-Joyner y Wilma Rudolph



Wilma pasó sus ultimos años dedicada a trabajar en su Fundación de ayuda a los chicos con problemas, y recibió todo tipo de premios y homenajes.

La vida de Wilma Rudolph se truncó prematuramente el 12 de noviembre de 1994, con solo 54 años, a causa de un tumor cerebral. Murió en su hogar de Nashville, tras haber pasado los ultimos meses en varios hospitales desde que le fue diagnosticada la enfermedad.



Wilma Rudolph

Wilma Rudolph

17 de febrero de 1994. Wilma Rudolph fue despedida en Clarksville con todos
los honores de una heroína nacional y un ejemplo para la juventud. Abajo su
hija Yolanda con una foto de su madre



Leroy Walker, presidente del Comité Olímpico de Estados Unidos declaró entonces:



"All of us recognize that this is obviously a tremendous loss. Wilma was still very much involved with a number of Olympic programs. It's a tragic loss. She was struck with an illness that, unfortunately, we can't do very much about"




En 1997 el gobernador Don Sundquist decretó que el 23 de junio sería a partir de entonces el Día de Wilma Rudoph en Tennessee.

Creo que la vida de Wilma Rudolph es un ejemplo de lucha y superación, de como las mayores dificultades pueden ser superadas con voluntad, coraje y deteminación, y también de generosidad, pues se retiró prematuramente del atletismo donde era una gran estrella para dedicarse a ayudar a los demás, alejada de de toda pretensión de creerse superior a los demás. Es por ello también un ejemplo de honestidad y discrección.



Wilma Rudolph





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5/7/09

s2t2 -Garrote vil para la envenenadora

Garrote vil para la envenenadora

PEDRO COSTA 05/07/2009


Hace ahora 50 años, Pilar Prades fue la última mujer ejecutada por el método más siniestro de la España de Franco. Condenada por envenenar a las señoras para las que trabajaba, el verdugo tuvo que ser llevado a rastras para cumplir el macabro ritual.

En la década de los años cuarenta del pasado siglo, recién terminada la Guerra Civil, 500.000 muchachas fueron enviadas por sus familias del campo a la ciudad. Son datos publicados en 1959 por el Consejo Superior de Mujeres de Acción Católica, datos que van a misa.


Pilar Prades, 'La envenenadora'
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Pilar Prades, última mujer ejecutada en España, por el método del garrote vil.-














Medio millón de mujeres, entre los 15 y los 30 años, que no tenían ningún tipo de estudios ni de preparación; en aquellos años, la gran mayoría de mujeres carecía de profesión y no había espacio para ellas en el mercado de trabajo. Medio millón de chicas arrojadas por sus menesterosas familias a la capital con la idea de que ahorraran un dinero para hacerse el ajuar y, en unos años, casarse con algún chico que conocieran en la ciudad.

Una de aquellas muchachas se llamaba Pilar Prades, y cuando a los 12 años abandonó su pueblo de Begis (Castellón) para trasladarse a Valencia poco podía imaginar que su nombre iba a figurar en los anales de la historia de España por la desgraciada condición de ser la última mujer ejecutada en el garrote vil.

Pilar llegó a Valencia siendo analfabeta y dejando atrás una niñez sin muñecas y una desgraciada infancia en la que acarrear cubos de agua y sacos de estiércol eran sus entretenimientos más habituales.

Poco agraciada, introvertida y de gesto adusto, duraba poco en las casas en las que entraba a servir. Su mirada era lo que peor efecto causaba en sus patronos, una mirada seca, dura, que traspasaba. Llegó a cambiar de señora hasta en tres ocasiones el mismo año.

Y así se fue haciendo mujer, sintiendo el rechazo que su persona provocaba, sin recibir jamás un mimo o una palabra cariñosa. Pero, como mandaba la tradición, también comenzó a preparar su ajuar, a bordar sábanas de hilo, toallas, manteles y servilletas aunque no llegaría a tener ocasión de experimentar cómo era el sexo masculino. Pasaba las tardes de los jueves y los domingos sentada en las sillas de El Farol, una sala de baile que frecuentaba con más pena que gloria, sin que nadie la sacara nunca a bailar.

En 1954, cumplidos ya los 26 años, entró a servir en la casa de un matrimonio, Enrique y Adela, que tenían una tocinería en la calle de Sagunto. La actividad y el movimiento de la tienda le gustaban a Pilar, y admiraba el porte y las maneras de su señora, una hermosa y corpulenta mujer que lucía unos delantales almidonados con encajes que tenían prendada a la sirvienta. Para ella, el momento más feliz era cuando le pedían que ayudara a despachar porque la tienda estaba llena.

Doña Adela cayó enferma en una fecha señalada, San José, y a partir de aquel día Pilar tuvo que ocuparse de ayudar a Enrique en el mostrador sin abandonar por ello las tareas de la casa. Es decir, hacía todo el trabajo de la señora sin ser la señora. Y también se ocupaba de cuidarla, le preparaba caldos y tisanas que le hacía beber mientras la llenaba de mimos y la divertía contándole un resumen de lo que había pasado en la tienda.

Vómitos, pérdida de peso, debilidad muscular… El estado de doña Adela era cada día más preocupante, y el médico de cabecera no lograba adivinar la causa de las dolencias. Y un día falleció y el desconsolado esposo se puso un traje negro y la llevó a enterrar al cementerio.

Pero la tocinería no cerró aquel día. Pilar convenció a Enrique, su patrón, de que el negocio es el negocio y había que cuidar a la clientela y de que ella misma se encargaría de despachar. Cuando el viudo regresó del entierro, al entrar en la tienda, una imagen le impactó vivamente: la de Pilar detrás del mostrador luciendo una amplia sonrisa en su rostro y vistiendo uno de aquellos delantales almidonados de la difunta. La criada había tomado el puesto de la señora. Enrique, sin darle ninguna explicación, puso a Pilar de patitas en la calle.

No tardó mucho en encontrar otra casa. Se la consiguió una amiga que había hecho en El Farol, Aurelia, que trabajaba como cocinera en el domicilio de un médico militar. Pilar entró en la misma casa para servir como doncella.

Y un día, en El Farol, surgió un problema entre las dos amigas a causa de un chico que le gustó a Pilar pero que sacó a bailar a Aurelia y luego se fue con ella. Aparentemente no ocurrió nada porque Pilar nada le dijo a su amiga y la siguió tratando igual que siempre e incluso la hizo compañía y le dedicó cuidados cuando una semana después Aurelia cayó enferma. Como en el caso de doña Adela, Pilar también se desvivió por la cocinera y la preparaba constantemente caldos y tisanas.

En un principio pareció que la enfermedad era del estómago a causa de los vómitos y diarreas, pero luego aparecieron nuevos síntomas, como hinchazón de las extremidades, y el médico militar consultó a otros colegas y entre todos diagnosticaron “polineuritis progresiva de origen desconocido” y decidieron internar a Aurelia en un hospital.

Un par de semanas más tarde fue la dueña de la casa, la esposa del médico militar, la que se puso enferma. Al principio parecía una gripe vulgar, pero se fueron manifestando síntomas muy parecidos a los que había presentado la cocinera, que seguía en el hospital con las extremidades prácticamente paralizadas.

El médico se alarmó, consultó de nuevo con otros especialistas y tomaron la decisión de realizar la prueba del propatiol, un inyectable que permite descubrir la presencia de un tóxico sin necesidad de realizar un análisis. El resultado fue definitivo, la causa de las dolencias de la mujer tenía nombre: arsénico.

Decidió entonces el médico indagar en la personalidad de la criada y se dirigió a la última casa en la que había servido, la del chacinero. Éste le informó de lo sucedido con su esposa y de cómo había despedido a Pilar tras el entierro porque no le gustó ver cómo la criada se consideraba sucesora de la difunta señora.

El médico militar presentó denuncia en la comisaría de Ruzafa, en Valencia, y exhumaron el cadáver de la chacinera, que apareció en pleno proceso de momificación, algo que solamente ocurre cuando en los restos hay presencia de una sustancia química. Los análisis confirmaron que había arsénico, y los policías, al registrar la habitación de Pilar, encontraron entre la ropa blanca de su ajuar, que guardaba en un baúl, una botellita de Diluvión, un veneno matahormigas compuesto de arsénico y melaza, sustancia que le confería un sabor dulzón.

Treinta y seis horas de interrogatorios, alimentada solamente con aspirinas, no bastaron para que Pilar se reconociera autora de los envenenamientos. Tan sólo aceptó que en una ocasión le había servido una infusión de boldo a la esposa del médico con un poco de aquel líquido dulce, sin saber lo que era, porque se le había acabado el azúcar. Pero de Aurelia y la chacinera, nada.

El abogado que se encargó de su defensa le advirtió a Pilar desde el primer momento que la amenaza de pena de muerte planeaba sobre el caso y le aconsejó que se declarara culpable para obtener una condena que oscilara entre los 12 y los 16 años. Pero ella se negó y defendió su inocencia hasta el final. Un planteamiento radicalmente distinto al que mantuvo Lea Papin tras asesinar, con la ayuda de su hermana Christine, a su señora y a la hija de ésta en 1933; crimen en el que se basó Jean Genet para escribir su obra teatral Las criadas.

“No estoy loca, sé bien lo que hago. Hace demasiado tiempo que soy criada; hemos demostrado nuestra fuerza”, afirmó Lea ante el tribunal.

Pilar Prades fue condenada a muerte por el asesinato de doña Adela y a dos penas de 20 años por los otros dos homicidios frustrados. El Tribunal Supremo confirmó la sentencia, se agotaron todos los recursos y las peticiones de clemencia resultaron inútiles. Sólo cabía esperar el indulto por parte del Jefe del Estado y había esperanzas de conseguirlo porque hacía diez años que no se ejecutaba a una mujer en España y en este periodo varias envenenadoras habían visto conmutada la pena capital. Pero para Pilar Prades no hubo piedad ni siquiera por parte de los jóvenes ministros tecnócratas del Opus Dei (Ullastres, Navarro Rubio…) y el Consejo de Ministros se dio por enterado de la sentencia, lo que significaba que se procediera inmediatamente a su ejecución. La fecha señalada fue el 19 de mayo de 1959, y la víspera se iniciaron en la prisión de Valencia los preparativos del siniestro ritual.

Antonio López Guerra, el verdugo, se presentó a las diez de la noche, tal y como le habían citado. Tenía ocho horas por delante porque “el trabajo” (como a él le gustaba decir) estaba previsto para las seis de la madrugada, antes de que amaneciera. Ocho horas para hacerse con el lugar y preparar el garrote, adaptando a la silla en la que se iba a sentar Pilar el palo, el torniquete, la argolla y los demás elementos que componían el nefasto instrumento. (El tal López Guerra, que dos meses después ejecutaría a Jarabo en Madrid, sería también el ejecutor de Salvador Puig Antich en marzo de 1974, el último ejecutado en el garrote vil).

Pero al verdugo nadie le había prevenido de que iba a ejecutar a una mujer, y allí empezaron los problemas de aquella dantesca noche. De entrada el verdugo se negó a ejecutar a Pilar.

“Una de las primeras condiciones que se debían poner al entrar en este destino es la de no tener que ejecutar nunca a una mujer. Ejecutar a una mujer es peor que ejecutar a treinta hombres. Tener que hacerlo con una mujer es lo más duro, y más con una muchacha joven de carnes tan blancas como aquélla”, le confesó años después el verdugo al escritor Daniel Sueiro.

Con una botella de coñac lograron convencer y darle valor al verdugo, pero en el cuerpo de guardia de la prisión no cesaron las dificultades. Todos los presentes estaban pendientes del teléfono por si llegaba el indulto en el último instante, lo que todos deseaban para poder ahorrarse el macabro espectáculo que les esperaba. Y Pilar, por su parte, gritando como una posesa: “¡Soy muy joven! ¡No quiero que me maten!”. Así narró el verdugo López Guerra los recuerdos de aquella noche a Daniel Sueiro:

“Todas las personas que estábamos allí, el presidente, los del tribunal, empleados de la prisión de mujeres y todos, hasta el cura, todos decaídos y desanimados porque una mujer es muy diferente a un hombre. Una hora lo menos esperando allí, desde las seis de la mañana hasta cerca de las siete, ya era completamente de día, se hizo de día y todos con las caras desencajadas y a uno de los oficiales le dio un mareo y tuvieron que llevárselo. Iban a dar las siete, ya de día, hacía sol y entonces ya sin poder aguantar voy y le digo que a ver qué hacemos, qué coño pasa, cuándo se hace esto porque si no yo me voy. La muchacha debió de oírme, que seguía allí esperando, y entonces va y se dirige a mí y entonces fue cuando ella me preguntó si yo tenía mujer, si tenía una hija, sí, y por qué tenía tanta prisa, por qué tenía yo tantas ganas de matarla”.

Pero López Guerra no tenía ganas de matarla y al oír las palabras de Pilar dijo que sí tenía una hija y volvió a negarse a ejecutarla. Ya habían tocado las siete en el reloj de la prisión y el sol brillaba en el patio cuando la fuerza pública tuvo que llevar a rastras hasta el patíbulo tanto a la condenada como a su verdugo.

Una vuelta y media de manivela fue suficiente para romperle el cuello a aquella desgraciada muchacha que acababa de cumplir 31 años y que fue arrojada al otro mundo como lo había sido de niña de su pueblo a la ciudad. Se fue sin saber leer, sin conocer el amor y sin haber gozado un segundo de felicidad. Nadie fue a recoger sus restos.

El desaparecido fiscal José Vicente Chamorro, muy joven en aquellos días, tuvo que presenciar por obligación la ejecución y contó que lo vivido había sido suficiente para hacerle luchar toda su vida contra la pena de muerte. Y uno de los letrados, también testigo presencial, se la contó a su paisano y amigo Luis García Berlanga, y éste se la contó a Rafael Azcona, y así nació una de las más grandes películas del cine español, El verdugo.
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2/7/09

La Torre de Hércules, Patrimonio de la Humanidad

La Torre de Hércules, Patrimonio de la Humanidad

La Unesco acaba de confirmar a la Torre de Hércules de La Coruña, como Patrimonio de la Humanidad. Es el único faro romano que aún sigue cumpliendo su misión original casi 2.000 años después. España es el segundo país, de los 186 que han ratificado la Convención de Patrimonio Mundial, en número de bienes declarados Patrimonio, sólo superado por Italia. La Unesco concede ese reconocimiento, que no incluye dotación económica, siguiendo criterios de protección y seguridad. La recompensa es el prestigio y la visibilidad que conlleva integrar ese listado de tesoros mundiales.

La primera mención de la Torre de Hércules aparece en la “Geografía Grecolatina” de Ptolomeo en una fecha a caballo de los siglos I-II d.C., cuando menciona el “Flavium Brigantium” y lo sitúa en el golfo de los ártabros. Ese Flavium Brigantium, y siguiendo a Paulo Orosio, sería realmente el “Pharum Brigantium”, es decir, la Torre de Hércules. Según Orosio, finales del siglo IV, comienzos del V, “El segundo ángulo (de Hispania) está orientado hacia el cierzo, donde la ciudad galaica de Brigantia eleva como atalaya de Britania su faro altísimo y digno de mención entre muy pocas cosas”. Este texto vincula por vez primera la ciudad de Brigantia y un faro; es decir, se debe referir con casi total seguridad a la Torre de Hércules y a La Coruña. … (Historia de la Torre de Hércules)

Algunos enlaces interesantes;

Este es el vídeo elaborado pola Consellería de Cultura e Deporte da Xunta de Galiza para la candidatura a patrimonio de la Unesco de la Torre de Hércules.

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27/6/09

s2t2 -Se busca alimentador de piojos

Se busca alimentador de piojos

de Genciencia de Sergio Parra

Los piojos se alimentan de sangre humana. Así que una oferta de trabajo consistente en solicitar a alguien que sirva para alimentador de piojos es, cuando menos, macabra. Algo así como presentarse en el castillo de Drácula con la misma predisposición que uno acude a donar sangre.

Pero el trabajo existe. Y tiene que ver con la Segunda Guerra Mundial y con las matemáticas.

Pero, antes que nada, empecemos por conocer un poco más a los piojos. Estos bichitos que tan buenos ratos nos han hecho pasar de niños en el colegio (¿recordáis lo mal que olía la colonia para piojos o la estigmatización que uno sufría cuando corría la voz de que estabas contaminado?), son parásitos exclusivos del hombre.

Charles Nicolle, de Instituto Pasteur de París, descubrió en 1909 que los piojos transmiten el agente patógeno del tifus. La alta mortalidad de una de sus variantes, el tabardillo o tifus exantemático, ha sido una de las pesadillas más dantescas de la humanidad. Sobre todo entre los ejércitos, debido a la falta de higiene. Los piojos, tan diminutos, a veces diezmaban a más ejércitos que la propia artillería enemiga. Basta con echar un vistazo a la conquista de Granada, la Atenas de Pericles, la retirada de los ejércitos napoleónicos de Rusia o las dos guerras mundiales del siglo XX.

Ahora saltemos hasta principios del siglo XX, a la universidad de Lwów, en Polonia. Allí imparte clases de biología un tal Rudolf Weigl. También tenía a cargo un laboratorio donde logró desarrollar, poco antes de que estallara la Segunda Guerra Mundial, una vacuna eficaz contra el tifus.

La importancia de su investigación era tan respetada por todos que Weigl gozaba de unos privilegios sorprendentes para ser polaco. Por ejemplo, durante la ocupación alemana, los nazis dieron permiso a Weigl para que tuviera una radio. Este hecho cobra mayor importancia cuando sabemos que si se descubría a alguien con una radio éste era condenado a muerte.

Su vacuna fue famosísima en el gueto de Varsovia. Wladyslaw Szpilman, cuya historia de supervivencia en el gueto convirtió Roman Polansky en la película El pianista, contó que el doctor Weigl era en el gueto tan famoso como Hitler. Aunque por razones diametralmente opuestas, claro.

Pero para desarrollar tan importante vacuna, Weigl tenía unas necesidades propias de un vampiro famélico. Para criar los piojos necesarios para sus experimentos, requería de sangre humana. Así que, desde el otoño de 1941 hasta el final de la ocupación alemana en julio de 1944, una persona muy especial se presentó en la laboratorio de Weigl para que los piojos se alimentaran de él.

Fue Stefan Banach, un matemático polaco, autor entre otras cosas dela paradoja de Banach-Tarski: la posibilidad de fabricar un rompecabezas tridimensional de un total de ocho piezas, las cuales, combinadas de una determinada manera, formarían una esfera completa y rellena (sin agujeros) y, combinadas de otra manera, formarían dos esferas rellenas (sin agujeros) del mismo radio que la primera. Es decir, una paradoja que contradice nuestras nociones de geometría básica.

Pero quizá su mayor aportación al hombre, lejos del ámbito de las matemáticas, fue dejarse comer por los piojos. Una tarea tan esperpéntica que requiere un post para ella sola. Mañana desvelaremos sus secretos.


Uno se pregunta por qué un matemático puede haber decidido un día que se va a emplear como amamantador de piojos. La respuesta es bien sencilla: durante la ocupación nazi, estar empleado en el instituto de Weigl condecía cierto grado de protección contra los arrestos arbitrarios y las deportaciones a los campos de concentración.

Y es que la Gestapo prefería no tratar demasiado con personas que accidentalmente pudieran contagiarles el tifus.

Los empleados como alimentadores de piojos, pues, gozaban de cierto rango y todos ellos llevaban una identificación bien visible emitida por laOficina del Comandante en Jefe del Ejército Alemán. Hecha la ley, hecha la traimpa, Weigl salvaba así a muchos profesores de la universidad e intelectuales de las garras nazis: empleándolos como alimentadores de piojos.

Como alimentar a los piojos ocupaba apenas una hora al día, el resto del tiempo, la universidad de Lwów podía seguir adelante, escamoteando la pretensión nazi de convertir Polonia en una nación de esclavos en la que no existiera la enseñanza universitaria. De este modo, entre piojo y piojo, se organizaban cursos universitarios clandestinos.

Pero ¿cómo funcionaba el proceso para alimentar a los piojos?

Tal y como lo refiere Antonio J. Durán en Pasiones, piojos, dioses… y matemáticas:

Consistía en pequeñas cajas de madera (4 × 7 × 1 cm.) selladas con parafina para evitar la fuga de los insectos; una de sus caras, protegida por una puertecita, era de una malla finísima que sólo permitía a los piojos asomar la cabeza para alimentarse. En estas cajas se depositaban entre 400 y 800 larvas, junto con unos hilos de lana para que depositaran los huevos cuando crecieran. Entre 7 y 11 de estas cajas se colocaban, sujetas con una banda elástica y con la puertecita abierta, sobre las piernas de los alimentadores; según Szybalski: “Los hombres se solían colocar las cajitas en sus pantorrillas, aunque las mujeres preferían colocárselas en los muslos para ocultar después las marcas rojizas bajo la falda. Después de una sesión alimenticia de 30 a 45 minutos, no sólo los intestinos del piojo sino su cuerpo entero parecía un balón, puesto que cada insecto ingiere una cantidad de sangre igual a su peso”.

Es decir, que gracias a que muchos profesores e intelectuales permitían que un puñado de piojos se les adhiriera a la pantorrilla para chuparles la sangre, la ciencia, el pensamiento y, por supuesto, las matemáticas de Banach, pudieron seguir adelante en una Polonia asediada por la censura.

O dicho de modo más poético: se dejaban chupar la sangre para que nadie les chupara la mente. Y gracias a ello, hoy podemos disfrutar de la aportación intelectual del matemático Stefan Banach, incluida la paradoja de Banach-Tarski.

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22/6/09

s2t2 -Vice-Presidents of the United States

Vice-Presidents of the United States: John Adams (1789-1797), Thomas Jefferson (1797-1801), Aaron Burr (1801-1805), George Clinton (1805-1812), Elbridge Gerry (1813-1814), Daniel D. Tompkins (1817-1825), John C. Calhoun (1825-1832), Martin Van Buren (1833-1837), Richard M. Johnson (1837-1841), John Tyler (1841), George Dallas (1845-1849), Millard Fillmore (1849-1850), William R. King (1853), John C. Breckinridge (1857-1861), Hannibal Hamlin (1861-1865), Andrew Johnson (1865), Schuyler Colfax (1869-1873), Henry Wilson (1873-1875), William A. Wheeler (1877-1881), Chester A. Arthur (1881), Thomas A. Hendricks (1885), Levi P. Morton (1889-1893), Adlai E. Stevenson (1893-1897), Garret Hobart (1897-1899), Theodore Roosevelt (1901), Charles W. Fairbanks (1905-1909), James S. Sherman (1909-1912), Thomas R. Marshall (1913-1921), Calvin Coolidge (1921-1923), Charles G. Dawes (1925-1929), Charles Curtis (1929-1933), John N. Garner (1933-1941), Henry A. Wallace (1941-1945), Harry S. Truman (1945), Alben W. Berkley (1949-1953), Richard Nixon (1953-1961), Lyndon B. Johnson (1961-1963), Hubert Humphrey (1965-1969), Spiro Agnew (1969-1973), Gerald Ford (1973-1974), Nelson Rockefeller (1974-1977), Walter Mondale (1977-1981), George H. W. Bush (1981-1989), Dan Quayle (1989-1993), Al Gore (1993-2001), Dick Cheney (2001-(current)).
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19/6/09

La Matanza de los Españoles

a Matanza de los Españoles

Ilustración del siglo XVII de la caza de ballenas en Islandia.

Fue un extraño suceso ocurrido en Islandia en 1615 y aunque los motivos no están nada claros, el caso es que de los 80 tripulantes (vascos en su mayoría) de tres balleneros que salieron de San Sebastián, 31 murieron a manos de los islandeses quienes recuerdan aquel hecho con el nombre de Spánverjavígin que significa precisamente eso… “La matanza de los españoles”.

Se sabe que por lo menos desde 1613 los balleneros vascos cazaban por aguas de Islandia siendo los primeros que lo hacían por esas latitudes. Se sabe también que aunque los islandeses no estaban acostumbrados a ver barcos tan grandes como los balleneros lo que les causó cierto estupor inicial, las relaciones que se entablaron entre ellos, sobre todo comerciales, fueron muy cordiales. Tanto es así que para entenderse usaban una jerga mezcla de vasco e islandés.

Glosario con algunas palabras en vasco-islandés. (Siglo XVII). Imagen ampliada.

Todo iba viento en popa hasta que en Septiembre de 1615, cuando los tres balleneros se disponían a partir hacia España después de una buena temporada de caza, una gran tempestad se desató haciendo embarrancar las tres naves. La mayoría de los marineros pudieron ponerse a salvo y decidieron que lo mejor era buscar algún lugar donde poder pasar el invierno y buscar el modo de volver a casa en el verano siguiente.


Y aquí es donde el asunto comienza a enturbiarse y no precisamente por falta de fuentes, al contrario. El problema es que existen dos versiones (ambas islandesas) que se contradicen. Una versión habla de una ley islandesa que prohíbe a los comerciantes extranjeros pasar el invierno en Islandia. La razón de esto es que los comerciantes sin nada que hacer sólo causan problemas. Esta ley, más algún rumor de desórdenes provocados por los españoles, provocó que el mandamás del lugar, el alguacil Ari Magnússon, solucionara el problema de la forma más contundente posible, acabando con todos los españoles que pudiera.

Los españoles se habían dividido en varios asentamientos diferentes y el alguacil atacó dos de estos emplazamientos acabando con la vida de 17 balleneros en uno y de 13 en otro. El resto de las tripulaciones logró huir en su mayoría y se conoce, por ejemplo, el caso de 15 de ellos que lograron secuestrar un barco inglés y escapar con él.


También está la versión de Jón the Learned (Jón el letrado) quien cuenta que realmente lo que ocurrió es que hubo ciertas desavenencias comerciales y que algunos islandeses se negaron a pagar unas justas deudas contraídas con los vascos. Casualmente, uno de esos deudores era el alguacil quien abusando de su poder se agarró a la ley y a esos rumores, posiblemente infundados, para liquidar (literalmente) el asunto con los españoles.


Sea lo que fuere lo que pasó, el caso es que 31 personas fueron asesinadas y prueba de ello es que el Spánverjavígin está considerado como la primera y única masacre ocurrida en Islandia.

Más en:

Wikipedia.

Balleneros vascos alrededor de Islandia. (pdf)

El asesinato de los españoles en 1615. (pdf)

(NOTA: Apenas existen referencias de este asunto en español. Todos los enlaces son en inglés, pero si alguien maneja un islandés fluido, pues… ¡ánimo! :-D )

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16/6/09

s2t2 -La Cifra General. El (In)descifrable Código de Felipe II

a Cifra General. El (In)descifrable Código de Felipe II

Carta manuscrita de Felipe II

Famoso es el caso de la máquina Enigma que codificaba los mensajes de los alemanes y que trajo de cabeza a los aliados hasta que estos fueron capaces de “romper” la clave. Pues algo parecido a los alemanes, salvando las distancias claro, le ocurrió 400 años antes a Felipe II cuando su sistema de codificación de mensajes secretos, llamado La Cifra General y que el soberano creía indescifrable, fue “reventado”.

Aunque en esta ocasión no lo descifró una máquina como en la II Guerra Mundial, ni tampoco fue por medio de la magia negra como creía Felipe II, sino que fue un hombre, un matemático francés llamado François Viéte.

Conocida es la manía de Felipe II por la discreción y el secretismo y no en vano su red de espías, cuyos oídos abarcaban desde las Filipinas a las Américas pasando por Europa, era tan temida por sus enemigos como podían serlo los Tercios. Por eso, para comunicarse con los miembros de su gobierno en el extranjero, el rey usaba en sus cartas La Cifra General, un complicado sistema de codificación considerado por los expertos como uno de los mejores de su tiempo.

Felipe II recibiendo embajadores en El Escorial

La cifra General se componía de tres partes. Un vocabulario de sustitución donde cada letra podía ser sustituido por un signo a escoger entre varios.

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Un silabario para cifrar grupos de dos o tres letras.

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Y un diccionario para la codificación de términos comunes.

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Felipe II comenzó a tener la mosca tras la oreja cuando, algunas veces, sus enemigos se adelantaban a sus planes de un modo casi premonitorio, aunque confiado en lo inviolable de su clave la continuó usando hasta 1590, año en que se le despejaron todas las dudas. En ese año, el rey francés Enrique IV, hizo pública una carta codificada de un miembro del gobierno español dirigida a Felipe II donde se detallaba la trama para desplazar a Enrique IV del trono. El rey español no daba crédito a que persona humana hubiera sido capaz de descifrarla por lo que sólo podía haberse conseguido por medio de la magia negra y la hechicería. Por este motivo, Felipe II no dudó en quejarse de ello ante el Papa. El padre Feijoo cuenta así lo sucedido.

Habiéndose interceptado en Francia, cuando ardían las guerras de la Liga, algunas cartas de España, escritas con caracteres voluntarios, en que se añadía la precaución de variar diferentes alfabetos dentro de una misma carta, lo que parece hacía absolutamente imposible la inteligencia a quien no tuviese la clave[...].

Muchos juzgaron esta hazaña, y no sin alguna verisimilitud, superior a toda humana industria, y según refiere Jacobo Augusto Thuano, los Españoles dieron algunas quejas en Roma, de que los Franceses usaban de artes diabólicas para penetrar sus secretos. Pero la verdad era, que no había intervenido en este negocio más diablo que un espíritu de rara comprensión, y sutileza, ayudado de una aplicación infatigable; pues se cuenta de este raro hombre, que algunas veces sucedió estarse tres días con sus noches embelesado en sus especulaciones Matemáticas, sin comer, ni dormir, salvo un brevísimo reposo que tomaba, reclinándose sobre el brazo de la silla”.


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El espiritu de rara compresión del que habla el padre Feijoo es François Viéte, matemático francés considerado uno de los precursores de la álgebra, que simplemente a base de matemáticas, trabajo y paciencia consiguió quebrantar la “indestructible” cifra general.

Relacionado: Mensajes cifrados en la antigüedad

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Más en:

http://www.ciencianet.com/vieta.html

http://www.cripto.es/museo/felipeii-1556.htm (NOTA: Según esta página, de la que he sacado las imágenes del código, el primero en romper la cifra general fue Triphon Benicio. Apenas existen referencias sobre esto y las pocas que hay parecen ser todas de la misma fuente. Por el contrario, son numerosas las referencias que apuntan a Viete como el que logró descifrarlo.)

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15/6/09

Caricaturas de Guerra

Caricaturas de Guerra

¡Cómo voy a llegar a dictador si nadie me ayuda!

A primera vista, uno diría que humor y guerra parecen dos términos contrapuestos y totalmente incompatibles, pero nada más lejos de la verdad. La capacidad que tiene el humor de amortiguar y suavizar las situaciones más críticas le confiere un extraño poder. Con el humor puedes tratar los más escabrosos temas y atacar a tu contrincante de una forma mucho más fácil más asimilable, fácil de entender y efectiva que con otros medios.

Por eso, durante y antes de la guerra, las viñetas de innumerables humoristas gráficos de uno y otro bando estaban que echaban humo. Y no era para menos ya que la situación era explosiva.

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Caricatura de publicación alemana de 1930. Fue motivada por un discurso de Hitler donde decía que cuando el Nacional-Socialismo alcanzara el poder en Alemania iban “… a rodar cabezas”. El dibujante fue un poco vidente al adivinar el salvaje que se avecinaba.

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Caricatura alemana de 1930 donde se le acusa de romper la promesa que hizo de seguir un camino legítimo(legal) a su llegada al poder.

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Hitler y Mussolini “convencen” a Francia para que firme el armisticio.(1940)

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El monstruo insaciable de Hitler ha devorado a media Europa.

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El siguiente es Gran Bretaña. Pero según se ve, también tiene tenazas para defenderse. (1940)

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“No hay lugar donde el monstruo pueda esconderse”

Caricatura soviética de 1945, muy próxima al fin de la guerra.

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“¿Qué es un ario? Un ario es hermoso como Goebbels”

Pero no sólo era Hitler el blanco de caricaturistas. También Goebbels, mano derecha de Hitler fue retratado. Y la verdad es que muy ario no parece. ¿No?

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Aquí Mussolini arranca las alas de unas mariposas que son Croacia, Albania… Pero llega la inevitable invasión de Italia.

“¡Intenta arrancar las alas de estas mariposas, Benito!

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Pero los buenos humoristas, también saben reírse de ellos mismos. Esta viñeta inglesa representa la paliza que le están dando los U-Boot alemanes a una flota aliada que Churchill y Roseevelt tratan de reanimar.

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Naturalmente también había dibujantes adeptos al nazismo. En esta ilustración infantil, las fuerzas del eje entran en Londres.

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“Sigue así Mr. Churchill y siempre estaremos juntos haciendo negocios.” (1939)

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El presidente Roseevelt lee la lista de víctimas y su mujer le pregunta:

-¿Hemos perdido muchos dolares, Delano?

-No te preocupes Eleanor, sólo pagamos con vidas humanas.

(Publicado en un boletín de la SS en 1943)

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“Pues sí, mi querido soldadito francés, ¿no te parece que hacemos buena pareja?”.

Pregunta el flemático ingles al francés que pedalea. Un intento de crear discordia entre británicos y franceses.

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Y no podía faltar la crítica a los judíos. ¡Pinchados! dice la viñeta para representar las potencias “enganchadas” por los judíos.

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Y para terminar este curiosos dibujo que tuvo mucho éxito. Se hizo con la intención de repartirlo como juguete entre los niños de los países ocupados, pero acabó popularizándose también entre los soldados y civiles adultos.

Era el puzzle de los cinco cerdos. Doblando de una manera especial la hoja de los cuatro cerdos, aparecía el quinto.

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Relacionada: Una Viñeta Premonitoria.

Caricaturas sacadas de esta página, esta y esta otra.

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