Todo estaba preparado en España para la inminente llegada del nuevo rey, Amadeo I. En el Parlamento, el general Juan Prim y Prats, de 56 años, presidente del Consejo de Ministros y ministro de la Guerra, capitán general de los Ejércitos, marqués de los Castillejos y conde de Reus, acababa de conseguir la aprobación de las últimas propuestas relacionadas con la Casa Real. Nada más le quedaba por hacer en el palacio de las Cortes, y tenía que preparar el viaje a Cartagena, al día siguiente, para recibir al monarca.
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Eran las 19,30 del 27 de diciembre de 1870. En Madrid caía una espesa nevada. El general se despidió con cortesía de diputados y ministros, cruzó unas tensas palabras con el líder de los republicanos y se dirigió a su coche, una berlina verde de cuatro ruedas tirada por dos caballos que le aguardaba en la puerta del Congreso, con los cristales cerrados para proteger el interior del frío y la tormenta de nieve.
El cochero puso en marcha el vehículo en cuanto subieron el general y sus acompañantes: el coronel Moya, que se sentó en la delantera, y su ayudante personal, Nandín, que se acomodó a su lado, en el asiento trasero.
La berlina emprendió la ruta habitual, por la calle Marqués de Cubas, hacia el Ministerio de la Guerra (Palacio de Buenavista), donde estaba la residencia presidencial. El general iba tranquilo, intercambiando algunos comentarios con sus hombres de confianza, sin dar muestras de la urgencia que sentía por retirarse pronto a descansar. Estaba tan sumido en sus pensamientos sobre la gran responsabilidad de dotar a España de una nueva monarquía que no pudo darse cuenta de que unos hombres apostados en las esquinas avisaban disimuladamente de su paso, haciendo señales con fósforos encendidos. Tampoco sus ayudantes apreciaron nada anormal, aunque estaban siendo observados desde el momento mismo en que habían abandonado el Congreso.
Al llegar a la calle del Turco –que habría de convertirse en la calle de Prim por lo que allí estaba a punto de suceder– el cochero observó que había dos carruajes de caballos atravesados en el angosto camino. Tuvo que detener la berlina en medio de la densa nevada, que caía mansa y espesa, dificultando la visión. Un segundo después el coronel Moya se asomó a la portezuela para tratar de arreglar la situación y contempló con alarma cómo tres individuos vestidos con blusas, sin duda alertados de la llegada de Prim, se dirigían hacia el coche armados con lo que le parecieron carabinas o retacos, aunque uno de ellos llevaba con seguridad una pistola. No tuvo tiempo nada más que para decir: “Bájese usted, mi general, que nos hacen fuego”.
Pero sus palabras quedaron interrumpidas por el ruido de las detonaciones, al menos tres por el lado izquierdo y otras dos por el derecho. Los cristales se quebraron y uno de los asesinos consiguió meter en el interior de la berlina el cañón del arma que portaba; tan cerca del general Prim que la cara de éste quedó tatuada por los granos de pólvora. Su ayudante, Nandín, en un movimiento desesperado, trató de protegerlo interponiendo su brazo. Las balas le destrozaron la mano, y quedaron esparcidos esquirlas y pedazos de carne abrasada.
La agresión duró sólo unos segundos, apenas los mismos que el cochero tardó en reaccionar, golpeando con su látigo casi por igual a los agresores y a los caballos hasta romper el cerco y huir hacia la calle Alcalá, llevándose por delante los carruajes que impedían la salida de aquella ratonera.
Mientras se dirigían a toda prisa hacia el Ministerio de la Guerra, Moya preguntó al general si estaba herido, a lo que Prim contestó que se sentía tocado. Al llegar a palacio los dos heridos descendieron de la berlina, ayudados por Moya y el cochero. El general subió por su propio pie la escalerilla del ministerio, apoyándose en la barandilla con la mano afectada y dejando en el suelo un reguero de sangre. Al encontrarse con su esposa forzó un gesto tranquilizador para decirle que sus heridas no revestían gravedad.
Cuando llegaron los médicos apreciaron rápidamente los destrozos en los dedos de la mano derecha, de tal envergadura que fue preciso amputar de inmediato la primera falange del anular, quedando en peligro de amputación el índice. Aunque lo más preocupante era el “trabucazo” que el general presentaba en el hombro izquierdo. Le había sepultado al menos ocho balas en la carne. Los cuidados médicos se prolongaron hasta la madrugada. A las dos de la mañana se le habían extraído siete balas.
Nandín, el ayudante, fue trasladado a la casa de socorro más cercana, donde se le diagnosticó que perdería el movimiento de la mano, que le quedaría seca e inservible; pero quizá –le dijeron– no tendrían que amputársela. Entre tanto, las noticias difundidas mentían sobre la gravedad de las lesiones: se quería que fuesen tranquilizadoras, en un momento en que era preciso mantener la calma en el Estado.
Prim mantuvo su proverbial valor durante el largo sufrimiento, que habría de durar tres días. Estuvo siempre a la altura de las circunstancias, aunque contrariado, incluso en sus delirios, por el momento en que se producía el atentado, para él tan inoportuno, aunque por lo mismo buscado por sus asesinos. El hombre más poderoso de España se apagaba lentamente en la gloria de su impresionante biografía.
Desde su juventud había acumulado honores y distinciones. Tras comenzar muy joven en el cuerpo de Migueletes, a los 26 años ya había sido condecorado con dos laureadas de San Fernando y ascendido a coronel por sus acciones heroicas en la primera guerra carlista. Fue gobernador militar de Madrid y Barcelona, capitán general de Puerto Rico y temible, para sus adversarios, diputado en Cortes. Siempre hombre de acción, el episodio que le procuró mayor fama de valiente tuvo lugar en la guerra de Marruecos, durante la batalla de Castillejos (1860). Allí recogió del suelo la bandera que portaba un alférez muerto, y enarbolándola condujo a sus tropas contra el enemigo, peleando por la conquista de un cerro que sería definitivo en el curso de la contienda. A su regreso fue recompensado con el título de marqués de Castillejos, con grandeza de España.
Político liberal y progresista, en septiembre de 1868 encabeza la revolución que destrona a Isabel II. Convencido de que la forma del Estado debe seguir siendo la monarquía pero contrario a que continúen los Borbones en el trono, se ocupa afanosamente en buscar un rey que dé inicio a una nueva dinastía. Desde el principio se muestra partidario de Amadeo de Saboya, hijo de Víctor Manuel, rey de Italia. Este empeño del general levantó chispas a su alrededor. Numerosos grupos de poder muestran su descontento. Le proponen otros candidatos y le crecen enemigos encarnizados, incluso entre sus compañeros revolucionarios, que consideran que ha traicionado la revolución proponiendo la restauración de la monarquía.
Pero Prim permanece firme en su determinación y no teme enfrentarse a las derechas ni a la Iglesia presentando para la corona de España al hijo de un rey que se ha enfrentado al Papa. Tampoco teme decepcionar a los que pensaban en el mantenimiento de la legitimidad monárquica proponiendo a Alfonso, el hijo de Isabel II, a quien aristócratas y servidores isabelinos llamaban ya "Alfonso XII". Tenía una solución original para el Estado que pensaba imponer, a pesar del disgusto de los exaltados de uno y otro bando.
Por eso eran muchos los que, por distintas razones, estaban de acuerdo con el periodista revolucionario Paul y Angulo, que escribió por aquellos días: “A Prim hay que matarle en la calle como a un perro”. Se sospecha que el héroe de Castillejos fue víctima de una amplia conjura, con varios atentados alternativos que habrían sido activados en caso de que hubiera fallado el primero. Detrás estarían gentes de distinto e incluso enfrentado signo político pero que coincidían en lo fundamental: querían que la muerte de Prim obligara a Amadeo a renunciar al trono.
Después de recibir los disparos en la calle del Turco, el general comprendió desde el primer momento que su vida estaba en grave riesgo. Así lo había manifestado a los que le rodeaban. Así, afirmó que, aunque le sobraba espíritu, le faltaba la resistencia material. Adivinó que su situación era desesperada, y su muerte inevitable. “El rey viene, y yo me voy”, se lamentó.
Murió a las 8,45 del 30 de diciembre, tras una larga agonía. El suceso provocó gran consternación entre las buenas gentes de todo el país. En Albacete, al paso del rey recién llegado, miles de gargantas proclamaron: “¡Viva el rey Amadeo, que es el hijo del general Prim!”. Apenas se conoció el óbito se sucedieron los pésames y honores. El cadáver fue embalsamado por el doctor Simons “por el sistema de inyección” para que fuera expuesto durante tres días en la madrileña Basílica de Atocha de Madrid.
Se le preparó un entierro suntuoso; el ataúd, que corrió por cuenta de los miembros de la “Tertulia progresista”, fue el de mayor lujo conocido hasta entonces, superando ampliamente el que se dispuso para el duque de Valencia. El primer carruaje que siguió al cortejo fúnebre fue el mismo en que recibió las heridas que le llevaron al sepulcro.
La viuda recibió un anónimo que podría ser de los asesinos. Decía así: “Nos hallamos muy satisfechos del éxito de nuestra obra, y la continuaremos sin descanso”. Entre tanto, la investigación se perdió por vericuetos impenetrables, entre instrumentos de un fanatismo insensato y mercenarios de intereses muy concretos. Los tentáculos de la conjura se revelaron agobiantes y los criminales no fueron hallados: ni los que ordenaron la muerte ni los que la ejecutaron.
Juan Prim y Prats (Reus, 12 de diciembre de 1814 – Madrid, 30 de diciembre de 1870), conde de Reus, marqués de los Castillejos y vizconde del Bruch, fue un ...
Si te ha gustado lo mejor que debes hacer es ir a su blog/pagina.*****En mi blog no puedes dejar comentarios , pero si en el del autor. ********HA ENTRADO EN el BLOG/ARCHIVO de VRedondoF. Soy un EMPRESARIO JUBILADO que me limito al ARCHIVO de lo que me voy encontrando "EN LA NUBE" y me parece interesante. Lo intento hacer de una forma ordenada/organizada mediante los blogs gratuitos de Blogger. Utilizo el sistema COPIAR/PEGAR, luego lo archivo. ( Solo lo INTERESANTE según mi criterio). Tengo una serie de familiares/ amigos/ conocidos (yo le llamo "LA PEÑA") que me animan a que se los archive para leerlo ellos después. Los artículos que COPIO Y PEGO EN MI ARCHIVO o RECOPILACIÓN (cada uno que le llame como quiera) , contienen opiniones con las que yo puedo o no, estar de acuerdo. ******** Cuando incorporo MI OPINIÓN, la identifico CLARAMENTE, con la única pretensión de DIFERENCIARLA del articulo original. ***** Mi correo electrónico es vredondof (arroba) gmail.com por si quieres que publique algo o hacer algún comentario.*****Por favor! Si te ha molestado el que yo haya publicado algún artículo o fotografía tuya, ponte en contacto conmigo (vredondof - arroba - gmail.com ) para solucionarlo o retirarlo
La historia de España es la propia de una nación europea, abarcando tanto el periodo comprendido desde la prehistoria y la creación de la Hispania romana, ...
Si te ha gustado lo mejor que debes hacer es ir a su blog/pagina.*****En mi blog no puedes dejar comentarios , pero si en el del autor. ********HA ENTRADO EN el BLOG/ARCHIVO de VRedondoF. Soy un EMPRESARIO JUBILADO que me limito al ARCHIVO de lo que me voy encontrando "EN LA NUBE" y me parece interesante. Lo intento hacer de una forma ordenada/organizada mediante los blogs gratuitos de Blogger. Utilizo el sistema COPIAR/PEGAR, luego lo archivo. ( Solo lo INTERESANTE según mi criterio). Tengo una serie de familiares/ amigos/ conocidos (yo le llamo "LA PEÑA") que me animan a que se los archive para leerlo ellos después. Los artículos que COPIO Y PEGO EN MI ARCHIVO o RECOPILACIÓN (cada uno que le llame como quiera) , contienen opiniones con las que yo puedo o no, estar de acuerdo. ******** Cuando incorporo MI OPINIÓN, la identifico CLARAMENTE, con la única pretensión de DIFERENCIARLA del articulo original. ***** Mi correo electrónico es vredondof (arroba) gmail.com por si quieres que publique algo o hacer algún comentario.*****Por favor! Si te ha molestado el que yo haya publicado algún artículo o fotografía tuya, ponte en contacto conmigo (vredondof - arroba - gmail.com ) para solucionarlo o retirarlo
* NOTA DE VREDONDOF * -Hace unos años vi la pelicula "Aguirre LA COLERA DE DIOS" , me impacto mucho (las interpretaciones de los actores, sobre todo de Klaus Kinski, para mi son extraordinarias), mas abajo pongo videos de la pelicula, el 1º de la pelicula entera (1:30:26). Hay que situarse mentalmente en aquella epoca y tener en cuenta la miseria que habia en España y la cantidad de ESPAÑOLES que sin nada que perder iban a buscar el DORADO, la historia se repite una y otra vez solo cambian las CIRCUNSTANCIAS y los medios. Mas abajo pongo tambien informacion sobre la pelicula "ELDORADO" de Carlos SAURA.
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Lope de Aguirre
CURIOSA HISTORIA la de las cartas que Lope de Aguirre, el loco Aguirre, dirigió al monarca más poderoso de su época y uno de los más poderosos de todos los tiempos, Felipe II, el rey prudente.
Aguirre fue un soldado y conquistador español que nació en Aráoz a principios del siglo XVI. Como muchos hombres rudos de su época, se alistó y embarcó hacia el Nuevo Mundo con el sueño de conseguir parte del oro que, según se decía, abundaba por aquellas lejanas tierras. Así fue como, con deseos de riqueza y la esperanza de una vida mejor, Aguirre, con poco más de veintiún años, arribó a las cosas de Guadalpenil. Corría el año 1536 (o 1537, hay dudas al respecto).
La vida de un soldado en el Nuevo Mundo de aquella época era dura y compleja. Numerosas guerras internas se sucedían y las luchas fraticidas eran el pan nuestro de cada día. Las circunstancias obligaban a decantarse por uno u otro banco, ora del lado del virrey de turno, ora del lado de los rebeldes correspondientes. En ocasiones, incluso el propio virrey era el declarado rebelde. Un mundo nuevo por conquistar y por gobernar..., demasiada lucha por el poder.
Aguirre, de carácter violento y duro, encontró un territorio hostil donde un hombre como él podía abrirse camino a machetazos y arcabuzazos. Veamos algunos ejemplos del tipo de vida que llevó nuestro protagonista:
Batalla de las salinas Participó en la Batalla de las Salinas en 1538, donde dos ejércitos españoles (llamados almagristas y pizarristas por los nombres de sus líderes) lucharon entre sí por el control de Cuzco.
También participó junto al primer virrey de Perú, Blasco Núñez de Vela, en las luchas por conseguir implantar las Leyes Nuevas (que acababan con las encomiendas y liberaban a los nativos) impuestas desde la corona de España.Leyes contra las que se rebelaron numerosos soldados y oficiales ya instalados en la zona. En dichas luchas, el virrey fue apresado y Lope de Aguirre participó en el complot de Melchor Verdugo para liberarlo. Cuando, dos años después, el virrey fue derrotado, Aguirre huyó a Nicaragua. Ya era Sargento Mayor y contaba con algunos enemigos.
A la vuelta de su "exilio", de nuevo en Perú, Aguirre fue arrestado por el juez Francisco de Esquivel, que lo condenó a ser azotado en público por no haber respetado las leyes de protección a los indios. Tal era el carácter de este hombre que, profundamente herido en su amor propio, esperó a que terminase el mandato del juez para darlo muerte. Se cuenta que Aguirre, sumamente vengativo, lo persiguió durante tres años y 6.000 Km. Aproximadamente (el ex-juez, temeroso, cambiaba de residencia continuamente) a lo largo del continente hasta que por fin, le dio caza y mató en su residencia. Hecho por el cual fue condenado a muerte sin que se consumara la pena.
Además, Aguirre fue herido de gravedad en la batalla de Chuquinga, donde se quemó las manos con el Arcabuz (algo bastante habitual ya que era un arma casi tan peligrosa para el que la portaba como para el objetivo) y donde se dañó gravemente el pie derecho, perdiendo su funcionalidad, lo que le ocasionó una cojera de por vida. La expedición de los Marañones
Como vemos, Aguirre era un soldado experimentado que ya tenía cierta fama de violento y peligroso entre los hombres. Llevaba más de veinteaños luchando por la corona y se veía a sí mismo como un viejo de cincuenta años (en aquella época eran bastantes), deformado por las heridas, tullido y sin futuro. Fue a partir de aquí donde su historia cobra mayor relevancia.
En 1560, el Virrey del momento, Andrés Hurtado de Mendoza, organizó la expedición de El Dorado, en la que enroló a numerosos soldados bajo la promesa de enormes riquezas si la empresa llegaba a buen puerto. Para el Virrey, cabía la posibilidad de que esta expedición originase cuantiosas ganancias y fama y, sobre todo, le permitiría alejar a los hombres más conflictivos e ingobernables, hastiados ya de tantas guerras civiles. De forma muy inteligente, mataba dos pájaros de un tiro, o eso creía.
La expedición, al mando de Pedro de Ursúa, se denominó de losMarañones por trascurrir por el río Marañón. La comitiva partió con 800 hombres aproximadamente, de los cuales 300 eran españoles y el resto nativos y esclavos negros. Se dio la circunstancia, importante para nuestro relato, de que Lope de Aguirre no iba solo. Su hija mestiza, Elvira, lo acompañaba.
El jefe de la expedición, Pedro de Ursúa, se hizo acompañar por su amante mestiza Inés de Atienza, con la que yacía a menudo, al tiempo que desatendía sus deberes como jefe y provocaba la animadversión de la tropa, ya de por sí conflictiva. La expedición tuvo muchos problemas desde el principio, descendieron los ríos Huallaga, Marañon y, posteriormente, el Amazonas, perdieron embarcaciones, murieron hombres y pasaron verdadera hambre por causa de la escasez de provisiones y la dificultad para avituallarse. El descontento se apoderó de la tropa, que reclamó abandonar la expedición y volver a Perú, a lo que Ursúa se negó. Se cuenta que incluso llegó a encadenar a un noble español junto a los esclavos negros, obligándolo a que remara con ellos.
Como no podía ser de otra manera, la rebelión fraguó entre la tropa y, con Aguirre entre los amotinados, dieron muerte a Pedro de Ursúa en la noche de Año Nuevo de 1562 mientras se encontraba con su mestiza.
Llegados a tal extremo, los rebeldes decidieron escribir una carta a Felipe II, dando explicaciones de lo acontecido, carta que firmó nuestro protagonista con el inequívoco nombre de "Lope de Aguirre, traidor". En dicha carta nombra a todos como traidores y enemigos del rey, escandalizando a sus propios compañeros. Aguirre se erige como líder del grupo y nombra gobernador a un testaferro a quien pudiera manejar, Fernando de Guzmán. La situación era realmente complicada, los nervios estaban a flor de piel y nadie se sentía a salvo en el campamento rebelde. Después de tantos padecimientos, aumentaba el recelo entre unos y otros. Aguirre, gracias a algunos hombres afines sabiamente ubicados por él, descubre una conspiración en su contra, a la que responde con una violencia inmisericorde asesinando a todos los opositores y a los dudosos de serlo. Fue en este momento cuando da muerte a la amante del fallecido Pedro de Ursua, Inés de Atienza (a la que los hombres se disputaban para acostarse con ella) y a Fernando de Guzmán.
El abandono de El Dorado y la utopía de la conquista del Perú
Aguirre, rebelde declarado, toma la decisión de abandonar la loca expedición de El Dorado y lanzarse a la conquista del Perú con sus hombres, desciende el río Amazonas y toma por la fuerza la Isla Margarita, matando a muchos de sus pobladores y sembrando el terror en las poblaciones cercanas. En este contexto, escribe una nueva carta a Felipe II, que firma como "Aguirre, el peregrino" y en la que comunica al monarca su resentimiento y el hartazgo de no sentir recompensados tantos años de lucha bajo el emblema del rey. La carta no tiene desperdicio y se puede leer en el siguiente enlace, veamos algunos extractos: "Bien creo, excelentísimo Rey y Señor, aunque para mí y mis compañeros no has sido tal, sino cruel e ingrato a tan buenos servicios como has recibido de nosotros aunque también bien creo que te deben de engañar, los que te escriben desta tierra, como están lejos." "[...] he salido de hecho con mis compañeros, cuyos nombres después te dire, de tu obediencia, y desnaturándonos de nuestras tierras, que es España, y hacerte en estas partes la más cruda guerra que nuestras fuerzas pudieren sustentar y sufrir". "Mira, mira, Rey español, que no seas cruel a tus vasallos, ni ingrato, pues estando tu padre y tú en los reinos de Castilla, sin ninguna zozobra, te han dado tus vasallos, a costa de su sangre y hacienda, tantos reinos y señoríos como en estas partes tienes. Y mira, Rey y señor, que no puedes llevar con título de Rey justo ningún interés destas partes donde no aventuraste nada, sin que primero los que en ello han trabajado sean gratificados. Por cierto lo tengo que van pocos reyes al infierno, porque sois pocos; que si muchos fuésedes; ninguno podría ir al cielo, porque creo allá seríades peores que Lucifer, según tenéis sed y hambre y ambición de hartaros de sangre humana. ¡Ay, ay!, qué lástima tan grande que, César y Emperador, tu padre conquistase con la fuerza de España la superbia Germania, y gastase tanta moneda, llevada destas Indias, descubiertas por nosotros, que no te duelas de nuestra vejez y cansancio, siquiera para matarnos la hambre un día!
Simón Bolívar llegó a decir que la rebelión y estas cartas fueron la primera declaración de independencia en el continente americano.
El final del loco Aguirre
Como era de esperar, tamaña rebelión no podía quedar sin respuesta por Felipe II. Antes que relatarla nosotros, mejor que lo haga Pío Baroja, en su libro Las inquietudes de Shanti Andía:
Pío Baroja
"[...] Las tropas del rey, unidas con algunos desertores de Aguirre, fueron acorralando al capitán vasco como a una bestia feroz, para darle muerte. Quebrantado, cercado, cuando se vio irremisiblemente perdido, Lope, sacando su daga, la hundió hasta el puño en el corazón de su hija, que era todavía una niña. No quiero -dijo- que se convierta en una mala mujer, ni que puedan llamarla, jamás, la hija del traidor. Después mandó a uno de sus soldados fieles que le disparara un tiro de arcabuz. El soldado obedeció. -¡Mal tiro! -exclamó Lope al primer disparo, al notar que la bala pasaba por encima de su cabeza. Y cuando sintió, al segundo disparo, que la bala penetraba en su pecho y le quitaba la vida, gritó, saludando a su matador con una feroz alegría: -Este tiro ya es bueno. Realmente Lope de Aguirre era todo un hombre. Después de muerto le cortaron la cabeza y descuartizaron el tronco, conservándose la calavera en la iglesia de Barquisimeto, encerrada en una jaula de hierro.[...]" Las inquietudes de Shanti Andía, de Pío Baroja.
Espero que te haya parecido curiosa esta CuriosaHistoria.com
CURIOSA HISTORIA la de las cartas que Lope de Aguirre, el loco Aguirre, dirigió al monarca más poderoso de su época y uno de los más poderosos de todos los tiempos, Felipe II, el rey prudente.
Aguirre fue un soldado y conquistador español que nació en Aráoz a principios del siglo XVI. Como muchos hombres rudos de su época, se alistó y embarcó hacia el Nuevo Mundo con el sueño de conseguir parte del oro que, según se decía, abundaba por aquellas lejanas tierras. Así fue como, con deseos de riqueza y la esperanza de una vida mejor, Aguirre, con poco más de veintiún años, arribó a las cosas de Guadalpenil. Corría el año 1536 (o 1537, hay dudas al respecto).
La vida de un soldado en el Nuevo Mundo de aquella época era dura y compleja. Numerosas guerras internas se sucedían y las luchas fraticidas eran el pan nuestro de cada día. Las circunstancias obligaban a decantarse por uno u otro banco, ora del lado del virrey de turno, ora del lado de los rebeldes correspondientes. En ocasiones, incluso el propio virrey era el declarado rebelde. Un mundo nuevo por conquistar y por gobernar..., demasiada lucha por el poder.
Aguirre, de carácter violento y duro, encontró un territorio hostil donde un hombre como él podía abrirse camino a machetazos y arcabuzazos. Veamos algunos ejemplos del tipo de vida que llevó nuestro protagonista:
Batalla de las salinas
Participó en la Batalla de las Salinas en 1538, donde dos ejércitos españoles (llamados almagristas y pizarristas por los nombres de sus líderes) lucharon entre sí por el control de Cuzco.
También participó junto al primer virrey de Perú, Blasco Núñez de Vela, en las luchas por conseguir implantar las Leyes Nuevas (que acababan con las encomiendas y liberaban a los nativos) impuestas desde la corona de España.Leyes contra las que se rebelaron numerosos soldados y oficiales ya instalados en la zona. En dichas luchas, el virrey fue apresado y Lope de Aguirre participó en el complot de Melchor Verdugo para liberarlo. Cuando, dos años después, el virrey fue derrotado, Aguirre huyó a Nicaragua. Ya era Sargento Mayor y contaba con algunos enemigos.
A la vuelta de su “exilio”, de nuevo en Perú, Aguirre fue arrestado por el juez Francisco de Esquivel, que lo condenó a ser azotado en público por no haber respetado las leyes de protección a los indios. Tal era el carácter de este hombre que, profundamente herido en su amor propio, esperó a que terminase el mandato del juez para darlo muerte. Se cuenta que Aguirre, sumamente vengativo, lo persiguió durante tres años y 6.000 Km. Aproximadamente (el ex-juez, temeroso, cambiaba de residencia continuamente) a lo largo del continente hasta que por fin, le dio caza y mató en su residencia. Hecho por el cual fue condenado a muerte sin que se consumara la pena.
Además, Aguirre fue herido de gravedad en la batalla de Chuquinga, donde se quemó las manos con el Arcabuz (algo bastante habitual ya que era un arma casi tan peligrosa para el que la portaba como para el objetivo) y donde se dañó gravemente el pie derecho, perdiendo su funcionalidad, lo que le ocasionó una cojera de por vida.
La expedición de los Marañones
Como vemos, Aguirre era un soldado experimentado que ya tenía cierta fama de violento y peligroso entre los hombres. Llevaba más de veinteaños luchando por la corona y se veía a sí mismo como un viejo de cincuenta años (en aquella época eran bastantes), deformado por las heridas, tullido y sin futuro. Fue a partir de aquí donde su historia cobra mayor relevancia.
En 1560, el Virrey del momento, Andrés Hurtado de Mendoza, organizó la expedición de El Dorado, en la que enroló a numerosos soldados bajo la promesa de enormes riquezas si la empresa llegaba a buen puerto. Para el Virrey, cabía la posibilidad de que esta expedición originase cuantiosas ganancias y fama y, sobre todo, le permitiría alejar a los hombres más conflictivos e ingobernables, hastiados ya de tantas guerras civiles. De forma muy inteligente, mataba dos pájaros de un tiro, o eso creía.
La expedición, al mando de Pedro de Ursúa, se denominó de losMarañones por trascurrir por el río Marañón. La comitiva partió con 800 hombres aproximadamente, de los cuales 300 eran españoles y el resto nativos y esclavos negros. Se dio la circunstancia, importante para nuestro relato, de que Lope de Aguirre no iba solo. Su hija mestiza, Elvira, lo acompañaba.
El jefe de la expedición, Pedro de Ursúa, se hizo acompañar por su amante mestiza Inés de Atienza, con la que yacía a menudo, al tiempo que desatendía sus deberes como jefe y provocaba la animadversión de la tropa, ya de por sí conflictiva. La expedición tuvo muchos problemas desde el principio, descendieron los ríos Huallaga, Marañon y, posteriormente, el Amazonas, perdieron embarcaciones, murieron hombres y pasaron verdadera hambre por causa de la escasez de provisiones y la dificultad para avituallarse. El descontento se apoderó de la tropa, que reclamó abandonar la expedición y volver a Perú, a lo que Ursúa se negó. Se cuenta que incluso llegó a encadenar a un noble español junto a los esclavos negros, obligándolo a que remara con ellos.
Como no podía ser de otra manera, la rebelión fraguó entre la tropa y, con Aguirre entre los amotinados, dieron muerte a Pedro de Ursúa en la noche de Año Nuevo de 1562 mientras se encontraba con su mestiza.
Llegados a tal extremo, los rebeldes decidieron escribir una carta a Felipe II, dando explicaciones de lo acontecido, carta que firmó nuestro protagonista con el inequívoco nombre de “Lope de Aguirre, traidor”. En dicha carta nombra a todos como traidores y enemigos del rey, escandalizando a sus propios compañeros. Aguirre se erige como líder del grupo y nombra gobernador a un testaferro a quien pudiera manejar, Fernando de Guzmán. La situación era realmente complicada, los nervios estaban a flor de piel y nadie se sentía a salvo en el campamento rebelde. Después de tantos padecimientos, aumentaba el recelo entre unos y otros. Aguirre, gracias a algunos hombres afines sabiamente ubicados por él, descubre una conspiración en su contra, a la que responde con una violencia inmisericorde asesinando a todos los opositores y a los dudosos de serlo. Fue en este momento cuando da muerte a la amante del fallecido Pedro de Ursua, Inés de Atienza (a la que los hombres se disputaban para acostarse con ella) y a Fernando de Guzmán.
El abandono de El Dorado y la utopía de la conquista del Perú
Aguirre, rebelde declarado, toma la decisión de abandonar la loca expedición de El Dorado y lanzarse a la conquista del Perú con sus hombres, desciende el río Amazonas y toma por la fuerza la Isla Margarita, matando a muchos de sus pobladores y sembrando el terror en las poblaciones cercanas. En este contexto, escribe una nueva carta a Felipe II, que firma como "Aguirre, el peregrino" y en la que comunica al monarca su resentimiento y el hartazgo de no sentir recompensados tantos años de lucha bajo el emblema del rey. La carta no tiene desperdicio y se puede leer en el siguiente enlace, veamos algunos extractos:
"Bien creo, excelentísimo Rey y Señor, aunque para mí y mis compañeros no has sido tal, sino cruel e ingrato a tan buenos servicios como has recibido de nosotros aunque también bien creo que te deben de engañar, los que te escriben desta tierra, como están lejos."
"[...] he salido de hecho con mis compañeros, cuyos nombres después te dire, de tu obediencia, y desnaturándonos de nuestras tierras, que es España, y hacerte en estas partes la más cruda guerra que nuestras fuerzas pudieren sustentar y sufrir".
"Mira, mira, Rey español, que no seas cruel a tus vasallos, ni ingrato, pues estando tu padre y tú en los reinos de Castilla, sin ninguna zozobra, te han dado tus vasallos, a costa de su sangre y hacienda, tantos reinos y señoríos como en estas partes tienes. Y mira, Rey y señor, que no puedes llevar con título de Rey justo ningún interés destas partes donde no aventuraste nada, sin que primero los que en ello han trabajado sean gratificados.
Por cierto lo tengo que van pocos reyes al infierno, porque sois pocos; que si muchos fuésedes; ninguno podría ir al cielo, porque creo allá seríades peores que Lucifer, según tenéis sed y hambre y ambición de hartaros de sangre humana.
¡Ay, ay!, qué lástima tan grande que, César y Emperador, tu padre conquistase con la fuerza de España la superbia Germania, y gastase tanta moneda, llevada destas Indias, descubiertas por nosotros, que no te duelas de nuestra vejez y cansancio, siquiera para matarnos la hambre un día!
Simón Bolívar llegó a decir que la rebelión y estas cartas fueron la primera declaración de independencia en el continente americano.
El final del loco Aguirre
Como era de esperar, tamaña rebelión no podía quedar sin respuesta por Felipe II. Antes que relatarla nosotros, mejor que lo haga Pío Baroja, en su libro Las inquietudes de Shanti Andía:
Pío Baroja
"[...] Las tropas del rey, unidas con algunos desertores de Aguirre, fueron acorralando al capitán vasco como a una bestia feroz, para darle muerte. Quebrantado, cercado, cuando se vio irremisiblemente perdido, Lope, sacando su daga, la hundió hasta el puño en el corazón de su hija, que era todavía una niña. No quiero -dijo- que se convierta en una mala mujer, ni que puedan llamarla, jamás, la hija del traidor. Después mandó a uno de sus soldados fieles que le disparara un tiro de arcabuz. El soldado obedeció. -¡Mal tiro! -exclamó Lope al primer disparo, al notar que la bala pasaba por encima de su cabeza. Y cuando sintió, al segundo disparo, que la bala penetraba en su pecho y le quitaba la vida, gritó, saludando a su matador con una feroz alegría: -Este tiro ya es bueno. Realmente Lope de Aguirre era todo un hombre. Después de muerto le cortaron la cabeza y descuartizaron el tronco, conservándose la calavera en la iglesia de Barquisimeto, encerrada en una jaula de hierro.[...]" Las inquietudes de Shanti Andía, de Pío Baroja.
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Aguirre, la cólera de dios dirigida por Werner Herzog y protagonizada por Klaus Kinski, Helena Rojo, Del Negro, Ruy Guerra, Peter Berling, Cecilia Rivera, ...
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Si te ha gustado lo mejor que debes hacer es ir a su blog/pagina.*****En mi blog no puedes dejar comentarios , pero si en el del autor. ********HA ENTRADO EN el BLOG/ARCHIVO de VRedondoF. Soy un EMPRESARIO JUBILADO que me limito al ARCHIVO de lo que me voy encontrando "EN LA NUBE" y me parece interesante. Lo intento hacer de una forma ordenada/organizada mediante los blogs gratuitos de Blogger. Utilizo el sistema COPIAR/PEGAR, luego lo archivo. ( Solo lo INTERESANTE según mi criterio). Tengo una serie de familiares/ amigos/ conocidos (yo le llamo "LA PEÑA") que me animan a que se los archive para leerlo ellos después. Los artículos que COPIO Y PEGO EN MI ARCHIVO o RECOPILACIÓN (cada uno que le llame como quiera) , contienen opiniones con las que yo puedo o no, estar de acuerdo. ******** Cuando incorporo MI OPINIÓN, la identifico CLARAMENTE, con la única pretensión de DIFERENCIARLA del articulo original. ***** Mi correo electrónico es vredondof (arroba) gmail.com por si quieres que publique algo o hacer algún comentario.***** Por favor! Si te ha molestado el que yo haya publicado algún artículo o fotografía tuya, ponte en contacto conmigo (vredondof - arroba - gmail.com ) para solucionarlo o retirarlo .
**Wikipedia -Para curiosear más nuestras fuentes han sido: