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27/8/09

y2a -El Genio de Don Ramón de Valle-Inclán

El Genio de Don Ramón de Valle-Inclán

Don Ramón María de Valle Inclán es uno de los más grandes genios de las letras españolas y obras tan redondas como Luces de Bohemia o Tirano Banderasasí lo corroboran. Pero don Ramón en ocasiones, hacía gala también de otro tipo de genio, concretamente del mal genio. Tanto es así, que en una de una de esas riñas en las que a veces acababan las tertulias de los cafés, Valle-Inclán perdió su brazo izquierdo.

Ocurrió en 1894 y este joven gallego de Villanueva de Arousa llevaba unos pocos años viviendo en Madrid en una pequeña habitación que Pío Baroja, amigo y admirador de Valle, nos describe así:

“Don Ramón vivía en un cuartucho pequeño con una cama en el suelo y una caja como mesa de noche. Tenía en la pared tres o cuatro clavos, en donde colgaba todas sus ropas.”

Valle-Inclan con 28 años. Aún tenía ambos brazos

Gustaba Don Ramón de asistir a las famosas tertulias de los cafés, que se alargaban hasta el amanecer y donde se juntaba lo más granado de la Generación del 98, y pronto en ellas comenzó a ser conocido por su especial temperamento. De nuevo Pío Baroja nos lo describe:

“como se sentía dictador en su tertulia, tenía a veces riñas desagradables. Valle-Inclán se hallaba entonces en el apogeo de la altivez y de la impertinencia.”

Una noche de Julio, Don Ramón asistió a una de estas tertulias que se celebraba en el café La Montaña y que , entre otros contertulios, se encontraban Jacinto Benavente, el pintor Paco Sancha y el cronista Manuel Bueno.

En los bajos de este conocido edificio madrileño estaba el café La Montaña.

Se discutía sobre un asunto que era la comidilla en esos días por los mentideros de Madrid. El tema iba de batirse, de duelos y de mucho honor y la conversación fue subiendo de tono hasta que Valle- Inclán se encara con Manuel Bueno y le llama varias veces majadero a su cara.

Manuel Bueno

Don Manuel se levanta y amenaza a Valle-Inclán con su bastón. El gallego, lejos de amilanarse, agarra una botella por el cuello y se lanza contra Don Manuel quien le lanza un recadito con el bastón. Don Ramón detiene el golpe con el brazo izquierdo pero el pomo metálico del bastón impacta con tan mala fortuna que el gemelo de la camisa se clava en la muñeca del escritor.

Bastón estoque, arma prohibida incluso en aquellos tiempos. Por los daños causados en el golpe, se cree que Bueno usó uno de estos bastones cuyo pomo es más pesado.

Don Ramón es llevado a una casa de socorro donde se le hace una cura ,pero al pasar los días el brazo comienza a hincharse y los dolores se vuelven más fuertes. El golpe ha roto el hueso en pequeños cachos que no fueron retirados y la gangrena hace acto de presencia. A Don Ramón tienen que amputarle el brazo. El parte medico así lo describe.

Don Manuel Barragán y Bonet, Doctor en Medicina y Cirugía, domiciliado en la Corredera Baja, 37, certifica que en la Casa de Salud «Santa Teresa», Paseo de la Castellana nº 7 antiguo, amputó el brazo izquierdo por su tercio inferior a Don Ramón del Valle-Inclán, el día 12 del corriente a consecuencia de una fractura con (ilegible) con herida de los huesos del antebrazo. Y para que pueda procederse a la inhumación expido la presente en Madrid a 14 de Agosto de 1899.

No fue esta la única “avería” que tuvo Don Ramón ya que estando en una cacería se le escapó un tiro que le atravesó e pié, aunque le curó bien. Y en otra pelea ,en otro café, sufrió una herida en su mano buena donde incluso se llegaron a escuchar voces de “…a ver si se va a quedar manco del otro brazo.”

Don Ramón en una cacería.

De todos modos y a pesar de este gusto por las trifulcas, Don Ramón era en general una persona afable y de gran sentido del humor como lo demuestra la forma que tenía de contar su operación para que le amputaran el brazo.

“No proferí un grito, ni el más leve quejido… Recuerdo que, para ver yo bien la amputación, hubo necesidad de pelarme el lado izquierdo de la barba”

Cuenta incluso que no quiso que le anestesiaran y que mientras el cirujano andaba al tajo, él se fumó un puro y con su humo hacía volutas.

Valle-Inclán con el pintor Julio Romero de Torres

Otra prueba más del buen carácter de Don Ramón es que no tardó en hacer las paces con Manuel Bueno. Un día se le acercó tendiéndole su única mano y le dijo:

“Mira, Bueno, lo pasado, pasado está. Aún me queda la mano derecha para estrechar la tuya. Y no te preocupes, que aún me queda el otro brazo, que es el de escribir”

La falta del brazo nunca fue un impedimento para Don Ramón y tampoco le provocó tipo alguno de trauma o complejo. Él mismo confiesa que nunca lo echó en falta. Bueno, solamente una vez…

“Sólo he echado de menos el brazo perdido cuando murió mi pobre hija. Se moría, y yo no podía abrazarla como hubiera deseado”.

Todo un personaje el gran Valle-Inclán considerado por muchos el segundo manco más ilustre de nuestras letras. Aunque si hacemos caso a los que dicen queCervantes tenía su brazo entero aunque impedido, Don Ramon María de Valle-Inclán sería nuestro manco, más manco y más ilustre. ;-)


Más en:

La Noche en que Valle-Inclan perdió su Brazo Izquierdo. (Madrid a fondo)

Las dolencias de Valle-Inclán desde un punto de vista médico