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15/4/10

La tumba de Cristo en Srinagar


de Enigmítica

En el cristianismo, la crucifixión y la resurrección son elementos esenciales de la doctrina de la fe. Pero el Corán contiene un sura (verso) que no sólo da pie a distintas interpretaciones, sino también a la hipótesis de que Jesús no fue ejecutado. En efecto, se dice que murió en la India oculto tras un seudónimo y está enterrado en aquel país, concretamente en Srinagar. Incluso en la Biblia, algunos lectores atentos creen haber hallado indicios de que Jesús siguió viviendo.
Por ejemplo, en el Evangelio de san Juan aparece, junto a las referencias veladas al hecho de que el entierro se realizó "incorrectamente" desde el punto de vista de las costumbres judías, el dato de que alguien trajo aloe y mirra a la sepultura. Ahora bien, en el judaísmo estas dos sustancias no tienen que ver con el embalsamamiento de cadáveres, sino con la curación de heridas.
Hoy en día, muchas personas creen que Jesucristo, después de sobrevivir a la crucifixión, fue ocultado en la sepultura y curado hasta que logró huir de sus compatriotas a Persia. Dicen que en ese país prosiguió su labor de profeta con el nombre de Yuz Asaf. Después habría proseguido su viaje hasta llegar a Afganistán y finalmente a la India. Cuentan que en Cachemira hizo muchos milagros, se casó y tuvo muchos hijos. Se dice que llegó a vivir 108 años.


CRUCIFIXIÓN Y RESURRECCIÓN: ¿MUERTE APARENTE Y EVASIÓN?
Dice el Corán en el sura 4, 157 y s.: "... y [porque] dijeron: "Hemos matado a Jesucristo, hijo de María y enviado de Dios". Pero [en realidad] no lo han matado ni [tampoco] crucificado. Más bien les pareció [otro] parecido [de modo que lo confundieron con Jesús y lo mataron]... Y no lo han matado con certeza [no pueden decir con certeza que lo han matado]...".
Debido a las opciones léxicas y la gramática árabe, resulta difícil traducir y entender el verso de la crucifixión en el Corán. Las distintas interpretaciones posibles dieron lugar a especulaciones como la que sostiene que Jesucristo no murió en la cruz o que fue muerto, pero no por las personas que dice la Biblia. Algunos investigadores hablan, en relación con la crucifixión y la resurrección, de muerte aparente o incluso de muerte simulada. Según ellos, a Jesús no le dieron de beber vinagre, sino un opiáceo con que sus aliados lo anestesiaron. Además, afirman que Jesús murió de forma "sospechosamente rápida". Todo acabó pasadas nada más tres horas, mientras que la muerte en la cruz suele durar días. Finalmente, en la tumba Jesús habría vuelto en sí y huido a la India.



JESÚS TRAS LAS HUELLAS DE BUDA
No hay pruebas sólidas. ¿Por qué habría de ir Jesucristo a la India? Aun así, existen algunas reliquias históricas que apuntan a la presencia de Jesús en Cachemira.
En pleno siglo XIX, el historiador y filósofo Rudolf Seydel (1835-1892), de la Universidad de Leipzig, en Alemania, logró demostrar que los Evangelios contienen muchos elementos prestados de textos budistas. Buda había vivido en la India de 560 a 480 a. C. Es posible que Jesucristo, ahora llamado Yuz Asaf, se hubiera familiarizado en la patria de Buda con sus enseñanzas y las adaptara para su propia doctrina. Según Seydel, los autores del Nuevo Testamento tuvieron que basarse en un escrito que sería una especie de evangelio budista pasado por un filtro cristiano.


¿CRISTIANISMO BUDISTA?
Recientemente, el profesor de literatura norteamericano Zacharias P. Thundy ha demostrado que la historia de la infancia y la juventud de Jesús coincide en muchos detalles con la de Buda. Además, en los discursos doctrinarios de Jesucristo existen muchos paralelismos con textos hinduistas y budistas. Para el historiador alemán Holger Kersten no cabe ninguna duda de que los rasgos fundamentales de la doctrina cristiana son de naturaleza budista.
Tanto el milagro de la multiplicación de los panes como el de la marcha de Jesús sobre las aguas son idénticos a sendas historias milagrosas que se cuentan del Buda histórico. En el caso de los panes no sólo coincide el propio fenómeno, sino también el número de personas, de panes y de cestos con las sobras.
La historia de la marcha sobre las aguas es por su estructura y su contenido casi idéntica con la tradición budista, que es más antigua. Ambos apóstoles, Sariputta en el caso de Buda y Simón Pedro en el de Jesús, se hunden en el agua por su falta de confianza.


LA TUMBA
En un lugar apartado en las montañas del norte de la India, en medio del casco antiguo de la ciudad de Srinagar, hay una casa de buena apariencia en la que descansan los restos del profeta Yuz Asaf. Los muros se construyeron alrededor del sepulcro después de que la mística reliquia fuera declarada oficialmente, en 1766, monumento sagrado. En el interior hay dos sarcófagos de piedra sobre el suelo, envueltos en una gruesa manta y rodeados de una estructura de madera. El más grande es el de Yuz Asaf, y en la superficie se ven varias inscripciones musulmanas y fechas. La tumba propiamente dicha del profeta se halla debajo del sarcófago, en una cámara mortuoria que se puede ver a través de una pequeña abertura.
Pero mientras que según la costumbre islámica las tumbas se colocan en dirección norte-sur, la de Yuz Asaf, de la que se dice que contiene los restos mortales de Jesucristo, mira de este a oeste, siguiendo la tradición judía. Según los historiadores, Yuz Asaf no pudo ser musulmán. El legendario profeta tampoco puede pasar por hindú: de acuerdo con los hábitos religiosos del país, su cadáver habría sido incinerado. La descripción del profeta -dicen que era un hombre afable de piel clara que vestía una túnica blanca y que, como Jesús, decía ser hijo de una virgen y hablaba con los ángeles- es para algunos historiadores una prueba suficiente de que en esta tumba está Jesús, de que Jesús era Yuz Asaf.


EL RELIEVE
En el sepulcro se halló un relieve en forma de dos huellas de pies junto al que había, se dice, un crucifijo y un rosario.
En Asia, las huellas de pies junto a las tumbas de los santos son una tradición muy extendida. Las huellas suelen acompañarse siempre de "distintivos característicos": las de Buda aparecen decoradas con una esvástica. Esta cruz gamada era originalmente un antiguo símbolo indio de la suerte. Los distintivos de Jesús son las cicatrices de las heridas de la crucifixión que no pueden ignorarse. A pesar de ello, los críticos se niegan a interpretar en las huellas las heridas de la pasión de Jesucristo.
Admitir estos hechos pondría al borde del precipicio a toda una religión mundial.


ESPÍRITU INVESTIGADOR FRUSTRADO
El historiador alemán Holger Kersten se propuso reconstruir el viaje de Jesús, alias Yuz Asaf, a la India y su vida de profeta forastero en medio de la población de aquel lejano país.
En una de sus primeras visitas a Srinagar incluso logró convencer al gobernador de Cachemira, Faruq Abdula, de que hiciera abrir la tumba. Kersten quería reforzar su tesis de que el profeta extranjero era la misma persona que Jesucristo. Pero en la fecha prevista para la apertura se desataron violentos disturbios políticos en la región: Cachemira es desde hace decenios un foco de crisis debido a la división del antiguo principado. Mientras que la región en que se halla Srinagar está bajo administración india, ciudades como Ladaj o Guilguit están ocupadas por China o Pakistán, respectivamente.
Por ello, el jefe de policía se opuso a la apertura de la tumba. Esto ocurrió en 1984, y desde entonces nunca han vuelto a apaciguarse del todo las luchas territoriales y de poder en Cachemira. Así que la tumba de Yuz Asaf permanece cerrada, guardando su secreto hasta nuestros días. y2a