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23/4/10

Tecnología de la prehistoria

Cuando el escribano griego Luciano (120-180) visitó en el siglo II la ciudad de Hierápolis en la actual Siria, se quedó boquiabierto en el templo de la diosa Hera. Una especie de 'joya brillante', alimentada desde una fuente de energía 'mágica', inundaba el espacio interior sagrado de una luz radiante. En los textos antiguos se habla repetidamente de esta clase de lámparas mágicas. ¿No eran más que el fruto de la fantasía de intrépidos visionarios? Es muy probable que los magos y científicos de antiguas civilizaciones dispusieran ya de conocimientos sorprendentes. Para sus contemporáneos, era magia pura.


ANTIGUOS CUERPOS LUMINOSOS
En los libros de historia leemos que Luigi Galvani (1737-1798) descubrió en 1791 la electricidad y que Thomas A. Edison (1847-1931) inventó en 1871 la lámpara eléctrica. Pero al parecer la electricidad ya era conocida desde hace por lo menos 3.000 años por algunos elegidos. Existe un escrito de la época del reinado del emperador romano oriental Justiniano I (527-565) en que se afirma que en Antioquía (Siria) había una lámpara que daba luz permanentemente.
Cuentan que ya en el siglo VII a. C. el rey Numa Pompilio hizo instalar en Roma una 'lámpara de luz perenne' en la cúpula de un templo. Una luz dorada artificial ardía también en el santuario de la diosa romana Minerva, según el historiador griego Pausanias (siglo II). El filósofo y príncipe eclesiástico Agustín (354-430), un hombre sumamente crítico, nos habla de una 'lámpara mágica' que, según él, alumbraba sin interrupción en un templo pagano consagrado a Isis. Ni el viento ni el temporal lograban apagarla. Además se decía del mago Virgilio que erigió en medio de Roma un poste del que colgó una 'gran lámpara de vidrio que ardía continuamente sin apagarse'. Es curioso que, al igual que hoy, se empleaba una envoltura de cristal para la bombilla.

LA LUZ DE LOS FARAONES
Cuando los turistas penetran en las profundas cámaras sepulcrales de los faraones egipcios en el Valle de los Reyes, cerca de Luxor, en Egipto, muchas veces se preguntan cómo es posible que decoraran las oscuras galerías con las artísticas pinturas a todo color. Los rayos del sol reflejados con ayuda de espejos se pierden en la oscuridad difusa. Dado que en los grandiosos sistemas de túneles tampoco hay huellas del hollín de posibles antorchas para alumbrar las paredes, los egiptólogos se preguntan cómo pudieron realizarse hace 3.500 años las fantásticas obras de arte en las paredes de las galerías. ¿Conocían los faraones la luz eléctrica? El naturalista Atanasius Kirchner (1601-1680) habló de una lámpara incandescente que se halló en su época en las bóvedas subterráneas de la antigua capital egipcia de Menfis. No obstante, debemos preguntarnos: ¿están documentadas de alguna manera estas historias?


ALTA TECNOLOGÍA DE HACE MILENIOS
Una prueba podría hallarse en un templo de la época egipcia tardía a 60 kilómetros de Luxor. En una serie de criptas subterráneas del templo de Hathor en Dendera, con una profundidad de tres plantas, se han descubierto singulares relieves: junto a unas figuras humanas, los sacerdotes de la diosa Hathor hicieron reproducir, alrededor del año 100 a. C., unos artilugios en forma de ampolla que se asemejan a bombillas gigantes, que descansan sobre unos soportes llamados djed, que es el jeroglífico que significa 'fuerza'. Dentro de estos objetos se ven serpientes onduladas que brotan de la punta de una flor de loto.

BOMBILLAS DIVINAS
El ingeniero eléctrico de origen vienés Walter Garn (n. 1940) demostró en 1980 que estas figuras eran reproducciones de bombillas realmente existentes. 'La forma de representarlas es pasmosa -dice Garn-. Los soportes djed parecen modernos aisladores de alta tensión. Las serpientes serían chispas eléctricas o descargas luminosas de un gas que por efecto de la tensión salen de la flor de loto. Este dibujo sería imposible sin un conocimiento elemental de la electrotecnia. Simplemente hay demasiadas coincidencias.'
Conforme al modelo egipcio, el ingeniero fabricó un cuerpo de vidrio de 40 cm de longitud cuyo extremo selló con resina, colocando un electrodo en forma de placa en un lado y una punta de hierro en otro. Entonces ocurrió algo que Garn describe con estas palabras: 'Si se vacía una bombilla en la que penetran dos piezas metálicas, con una tensión muy baja ya se producen descargas. A una presión de 40 Torr empieza a serpentear un hilo luminoso entre ambas piezas metálicas. Si se sigue extrayendo aire de la bombilla, el hilo se ensancha hasta que al final llena toda la bombilla. Esto coincide exactamente con las imágenes halladas en las galerías subterráneas pertenecientes al santuario del templo de Hathor'.

ENIGMAS VÍTREOS
Muchas naciones de la Antigüedad conocían ya el método para fabricar vidrio. Hace varios milenios, los indios, chinos y asirios producían toda clase de objetos de vidrio. Cuando el emperador romano Augusto (63 a. C.-27 d. C.) conquistó Egipto en el año 31 a. C., exigió que una parte de su tributo se le entregara en forma de vidrio.
Pero ¿cómo lograrían los sacerdotes del templo de Hathor extraer el aire del recipiente de vidrio para reducir la presión al mínimo? La respuesta se halla en el propio templo: justo al lado de uno de los objetos en forma de bombilla aparecen representados cuatro hombres que vierten agua a través de un tubo o una manguera. Sorprendentemente, esto podría ser un eyector, una bomba de chorro, capaz de generar vacíos relativamente altos.

LA MAGIA DE LA LUZ
Podemos imaginar qué demostración de poder supondría semejante aparato ante los creyentes de hace más de 2.000 años, cuando el rayo de luz iridiscente se movía como una serpiente silbante en la oscuridad de la cripta, emitiendo luz azulada y alumbrando las paredes. En estas había, entre otras, una efigie de Thot, el dios de la Luna, que también era el dios de los científicos.
Según uno de sus numerosos mitos, el dios Thot llegó a la Tierra procedente del cielo en una flor de loto con la misión de traer la 'luz' a la humanidad.

DETECTIVES DE LA CIENCIA
En el Museo de Bagdad (Irak) hay una batería eléctrica. Ya el hombre que descubrió este objeto, de más de 2.000 años de antigüedad, el arqueólogo alemán Wilhelm König, anotó en su informe sobre la excavación de un poblado parto, en 1938, que un recipiente de arcilla en forma de vasija, de 14 cm de altura, que contiene un cilindro de cobre y una varilla de hierro, hacía pensar en un elemento galvánico, es decir, una célula eléctrica con un cátodo (cobre) y un ánodo (hierro). En 1978, el restaurador Rolf Schulte construyó, junto con el egiptólogo Arne Eggebrecht, un dispositivo de ensayo copiado exactamente de aquel hallazgo. Lo llenaron de vinagre de vino (que hace las veces de ácido) y el aparato generaba una corriente eléctrica de medio voltio.
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