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11/3/10

ALESIA EL OMAHA BEACH GALO




En Septiembre del 52 a.c, Julio Cesar y la caballería de Marco Antonio, en total 12 legiones romanas, (55.000 hombres) se enfrentaron a la confederación de tribus galas reunidas por Vercingétorix, (330.000 galos). Seria la batalla que diera fin a la campaña de las Galias y en la que  Cesar desplegaría todo su ingenio táctico y estaría a punto de perder su propia vida.
PLANO GENERAL DE LA BATALLA

Alesia estaba situada en la cima de una colina rodeada por valles y ríos y contaba con importantes defensas. Dado que un asalto frontal sobre la fortaleza sería suicida, César consideró mejor forzar un asedio de la fortaleza para rendir a sus enemigos por hambre. Considerando que había cerca de 80.000 hombres fortificados dentro de Alesia junto con la población civil, el hambre y la sed forzarían rápidamente la rendición de los galos.
RENDICIÓN GALA
Julio Cesar ideó una doble línea de fortificaciones que habrían de servir para defenderse del ataque de los sitiados en Alesia, como de los que acudieron en ayuda de los mismos. Los legionarios cavaron un foso de 6 m de anchura, y a unos 400 m de este, otros dos fosos paralelos de 5 m. de ancho para protegerse del ataque exterior. El foso más exterior se excavó en forma de U y se lleno de agua, y el otro en forma de V. La tierra extraída de los fosos se utilizó para realizar unos terraplenes coronados con una empalizada de madera, y cada 25 m se levantaron torres de tres pisos de altura. 


RECONSTRUCCIÓN FORTIFICACIÓN MURO EXTERIOR


En lo alto de la empalizada se clavaron horizontalmente estacas afiladas, y delante de los fosos se excavaron cinco zanjas de 1,5 m de profundidad, donde se colocaron filas de gruesas ramas puntiagudas formando un cercado. Delante de este cercado se excavaron ocho hileras paralelas de hoyos, en cuyo interior se clavaron gruesas estacas afiladas, y que fueron camufladas con ramas y maleza, y frente a estos se colocaron miles de tarugos de madera de 30 cm de largo con una lengüeta de hierro, esta sobresalía del suelo en forma de garfio, y estaba preparada para ser pisada y clavarse en el pie.



SITIADOS PREPARÁNDOSE PARA SER SITIADOS
DOBLE MURALLA, INTERIOR 18 KMTS, EXTERIOR 21 KMTS

El primer muro se orientaba hacia la ciudad sitiada y media unos 18 kilometros, tras una fuga de un pequeño grupo de caballeria gala y presumiendo Cesar, recibieran ayuda del resto de tribus, construyo un segundo muro, este de 21 kilometros, protegiendo el frente exterior, dejando al ejercito romano bien amurallado, ante un posible ataque.


Para entonces, las condiciones de vida en Alesia iban empeorando cada vez más. Con los 80.000 soldados y la población local había demasiada gente dentro de la fortaleza para tan escasa comida.

A finales de septiembre las tropas galas, dirigidas por Comio, rey de los atrebates (secundado por los heduos Viridómaro y Eporédorix y el arverno Vercasivelono, primo de Vercingetorix), acudieron en refuerzo de los fortificados en Alesia, y atacaron las murallas exteriores de César. Vercingétorix ordenó un ataque simultáneo desde dentro. Sin embargo, ninguno de estos intentos tuvo éxito y a la puesta del sol la lucha había acabado. Al día siguiente, el ataque galo fue bajo la cobertura de la oscuridad de la noche, y lograron un mayor éxito que el día anterior. César se vio obligado a abandonar algunas secciones de sus líneas fortificadas. 



Sólo la rápida respuesta de la caballería, dirigida por Marco Antonio y Cayo Trebonio, salvó la situación. La muralla interna también fue atacada, pero la presencia de trincheras, los campos plantados de "lirios" y de "ceppos", que los hombres de Vercingétorix tenían que llenar para avanzar, les retrasaron lo suficiente como para evitar la sorpresa. Para entonces, la situación del ejército romano también era difícil.



TORRES DE 3 PISOS DE ALTURA CADA 25 METROS

El día siguiente, el 2 de octubre, Vercasivelono, lanzó un ataque masivo con 60.000 hombres, enfocado al punto débil de las fortificaciones romanas, que César había tratado de ocultar hasta entonces, pero que había sido descubierto por los galos. El área en cuestión era una zona con obstáculos naturales en la que no se podía construir una muralla continua conocida después por los romanos como monte Rea, donde César ubico a 4.000 de sus hombres. El ataque se produjo combinando las fuerzas del exterior con las de la ciudad: Vercingétorix atacó desde todos los ángulos las fortificaciones interiores. César confió en la disciplina y valor de sus hombres, y ordenó mantener las líneas. Él personalmente recorrió el perímetro animando a sus legionarios. 






La caballería de Labieno fue enviada a aguantar la defensa del área en donde se había localizado la brecha de las fortificaciones. César, con la presión incrementándose cada vez más, se vio obligado a contraatacar la ofensiva interna, y logró hacer retroceder a los hombres de Vercingétorix. Sin embargo, para entonces la sección defendida por Labieno se encontraba a punto de ceder. César tomó una medida desesperada, tomando 13 cohortes de caballería (unos 6.000 hombres) para atacar el ejército de reserva enemigo (unos 60.000) por la retaguardia. La acción sorprendió tanto a atacantes como a defensores. 





MEMORIAL VERCINCÉTORIX
Viendo a su general afrontar tan tremendo riesgo, los hombres de Labieno redoblaron sus esfuerzos. En las filas galas pronto empezó a cundir el pánico, y trataron de retirarse. Sin embargo, como solía ocurrir en la antigüedad, un ejército en retirada desorganizada es una presa fácil para la persecución de los vencedores, y los galos fueron masacrados. César anotó en sus Comentarios... que sólo el hecho de que sus hombres estaban completamente exhaustos salvó a los galos de la completa aniquilación. 



 



En Alesia, Vercingétorix fue testigo de la derrota del ejército exterior. Enfrentándose tanto al hambre como a la moral, se vio obligado a rendirse sin una última batalla. Al día siguiente, el líder galo presentó sus armas a Julio César, poniendo fin al asedio de Alesia y a la conquista romana de la Galia.